Por el camino antiguo de Natxitua

Los caseríos se asoman al litoral./JOSÉ ANTONIO DE LUCAS TORRE
Los caseríos se asoman al litoral. / JOSÉ ANTONIO DE LUCAS TORRE

Este sendero real se ha convertido en un fácil recorrido familiar que discurre cerca del mar, entre prados y caseríos

IRATXE LÓPEZ

El suelo no es solo ese lugar donde apoyamos los pies, también sirve para interpretar claves de nuestro pasado, fuentes de conflicto, signos de pertenencia, fronteras y modos de vida. Un recorrido fácil parar toda la familia muestra sus distintos usos y aprovechamiento a lo largo de la historia en el barrio de Natxitua, perteneciente a Ea. Lo hace de la mano del Camino de los Reyes, a través del PR-BI 169. Las personas cambian y también lo hace la tierra, compuesta por piezas ensambladas en un mismo puzzle: plantaciones de pino y eucalipto, campos de labor, prados donde pasta el ganado... Vale la pena tomar conciencia de cada uno de estos espacios mientras se camina. Sentir el pasado, la presencia fantasmal pero protectora de nuestros ancestros y sus caseríos. Casonas llegadas del siglo XVII y principios del XVIII como Longa, Zeleta y Bidarte, con esqueleto de madera levantado por gruesos postes de roble o castaño. O los posteriores del XVIII y XIX, que impusieron la piedra incorporando el arco de la fachada, rincones como Natxitupe Bekoa y Galdiz Etxebarri. Todos aguardan tras empezar la ruta en Natxitua, dirección a Ea.

Natxitua (Ea)

Longitud
5 kilómetros.
Desnivel máximo
200 metros.
Tiempo
1 hora.
Dificultad
Fácil.
Puntos de interés
Natxitua, Fuente y lavadero de Iturriña, playa de Lapatza.

Antes de partir conviene admirar la parroquia de Nuestra Señora de la Consolación, que conserva elementos antiguos, puerta ojival y dos vanos conopiales ajimezados del siglo XV, aunque el resto del edificio sea obra neoclásica. Debe tomar el senderista una ruta junto al caserío Aldai, paralela a la carretera por su izquierda, el antiguo Camino de los Reyes, sin abandonarlo hasta llegar a los caseríos Zeleta y Bidarte. Habrá tramos pavimentados, otros ya casi desaparecidos. Siempre recto, para pasar junto a Longa, Urizar, Kale, Atxondo, Bidarte…

En la encrucijada de Zeleta, antes de descender, se abandona esta senda y se toma a la izquierda la que se dirige hacia la fuente y lavadero de Iturriña. El descenso es pronunciado hasta llegar a una curva cercana, al espacio de lavado donde se convierte en pista peatonal. Conviene detenerse allí para observar cómo el agua ha teñido de cobrizo todo lo que toca. Desde el manantial llevaban antiguamente el líquido elemento a Natxitua, en carros o a cuestas.

Peculiar estela

A partir de ahí sigue la bajada entre árboles junto al río, hasta llegar a la playa de Lapatza, donde termina el riachuelo. No busque el apuntado a la cita arena fina, solo encontrará piedras redondeadas. También sosiego y preciosas vistas. Al regresar, mejor hacerlo por el camino situado a la izquierda del ya conocido, que es primero peatonal y transitable para los coches desde el aparcamiento.

Prados colgados sobre el acantilado.
Prados colgados sobre el acantilado. / LEYRE GARCÍA ORTIZ

Queda salvar la pendiente hasta el caserío Sobarri, a la izquierda. Después, hora de disfrutar entre campas y casonas hasta el cementerio, donde elegir la izquierda para llegar la plaza de Natxitua. En este barrio se encontró el resto arqueológico más antiguo de Ea, proveniente de la época Flavia (siglo I), una estela antropomorfa, atípica en Bizkaia que presenta en el anverso una figura humana y en el reverso una cruz aspada.

Mientras se recorren las callejas el turista podrá rememorar viejos enfrentamientos entre Ea, donde Bedarona servía a la familia Adan de Yarza, los Señores de Zubieta, del bando Oiñacino, y Natxitua, que se unió a los Gamboinos bajo el patronazgo compartido de las familias Adan de Yarza y Arteaga, allá por los siglos XIV y XV. Recuerdos de antiguas lindes, de peleas por la posesión de la tierra que acabas de visitar.

Recomendaciones

Antaño fue un granero pero hoy en día se ha convertido en un precioso apartamento para cuatro personas, dotado de cocina y salón, desde el que disfrutar magníficas vistas. Sabai se llama esta casa perteneciente al complejo de Ea Astei, un rincón del mundo de cuidado diseño donde es posible perderse entre paz y naturaleza. Para zambullir la tensión en la piscina climatizada o el jacuzzi al aire libre. Dedicarse a uno mismo. Empaparse del aroma a abeto, madera con la que se restauró la casa. Noventa y cinco metros cuadrados de tranquilidad en los que evadirse del mundo. Además puedes ir a hacer la caminata recomendada desde allí. (Barrio Olagorta, 6. Ea (Bizkaia). 946276511/619560123. astei.com/sabai).