La conquista del trono de hierro

Ceremonia que remeda episodios de la serie./
Ceremonia que remeda episodios de la serie.

Pruebas de habilidad e inteligencia en torno al espacio en el que se rodaron algunos capítulos de la mítica serie

IRATXE LÓPEZ

No acabará como en la boda roja (más vale), pero banquete hay. Típico medieval, aunque sea fantasioso como el género de la serie que enamora tus sentidos, con asado y salsa, vino por doquier, cerveza y hasta postre made in 'Juego de tronos'. Las copas se alzarán en el comedor de Bastión de Tormentas para brindar por los Stark o los Lannister, según tus preferencias. Por la última de los Targaryen, que perturbará tu mente subida a uno de sus dragones, sensual y poderosa como la reina que ansía ser. Pero empecemos la aventura desde el principio.

Conquistar el trono de hierro, ése es tu único objetivo. Lograr esa silla cuyo respaldo forma un racimo de espadas, no demasiado cómoda a primera vista pero objeto deseado por todos. Para hacerlo te espera en Barrika una propuesta en la que la frontera de la realidad se disipa entre nieblas matinales, fluye sobre las aguas de un río, el de tu imaginación y la de George R. R. Martin, hacia buen puerto… hacia Desembarco del Rey.

Dependerás solo de tu pericia y del valor que le eches al asunto para superar una gincana adaptada a maduritos que, por unas horas, volverán a ser niños. Niños abducidos por caballeros y damas. Gentes de una época y un lugar que nunca existieron pero viven en nuestro imaginario gracias a las páginas de un libro y al metraje de una serie televisiva. Dispuestos a cabalgar (o al menos a trotar) desde la Bahía de Aguasnegras en caballos de carne y hueso (nada de ficción en este caso). Observando el fabuloso litoral vasco que es nuestro pero fue también de los actores protagonistas de esa serie que, durante el rodaje, posaron sus pies sobre la arena de la playa de Muriola, a la que tú llegarás para imitarles.

Varias serán las pruebas a las que has de enfrentarte, imbuido por el espíritu de la fiel Birenne de Tarth, los incestuosos Jaime y Cersei Lannister, el bastardo que cualquiera adoptaría Jon Nieve, la comadreja de Theon Greyjoy, el pequeño gran hombre que es Tyrion Lannister o Arya Stark, dueña de las mil caras. Durante el trayecto oirás piar a los pajaritos de Varys. Rememorarás la nívea belleza de Daenerys, la khaleesi. El caminar pesado de Sandor Clegane. Incluso tal vez puedas sentir un soplo de aire frío en la nuca, advertencia de que el invierno está llegando precedido por el gélido ejército de Los caminantes.

Recomendaciones

Itxas Gane.
Un clásico de la localidad que destaca por sus buenos pintxos, el picoteo de calidad y, sobre todo, por sus espléndidos pescados del Cantábrico. (Carretera General, 11, Barrika. 946772671).
Golfo Norte.
Terraza privilegiada con inmejorables vistas al mar y a la playa. Ideal para beber una copa y comer algo rápido como nachos, patatas bravas o hamburguesas. (Carretera Barrika-Sopelana, Barrika. 946774600)

Bosques peligrosos

Lo que en un simple día de rutina parecería un juego se convertirá para ti y los amigos que te acompañen en una misión de sana competencia. Deberás salir airoso de torneos medievales a pie y a caballo. Abatir a tus enemigos con el arco. Responder a preguntas lanzadas por un oráculo o tal vez por los dioses, ansiosos de probar tu fe y sabiduría acerca de Poniente.

Responde con gallardía e inteligencia. Supera las pruebas que imponga el destino. Busca alianzas en bosques llenos de peligro, al otro lado del muro, en ese lugar desde que el muchos jamás regresan o lo hacen convertidos en zombis de hielo. Tras esa frontera entre el bien el mal hallarás pistas que te ayuden a lograr esa meta por la que todos pelean en ese mundo de fantasía: El Poder, con mayúsculas. Utilízalo para gobernar con sabiduría e ingenio. Para alcanzar la gloria. Y ganar este juego de tronos.

Un paseo hasta Muriola

Si prefieres un paseo más sosegado, el acantilado que va desde Sopela hasta la playa de Muriola es uno de los tramos más espectaculares de la costa vizcaína, un sendero sobre el mar que arranca en el aparcamiento de la playa sopeloztarra y recorre caminos trillados por los cientos de personas que pasean cada fin de semana, haga buen o mal tiempo. Salvo el choque de la urbanización Sopelmar, el resto es un paisaje virgen de brezales con vistas de excepción sobre las paredes blancas que descienden hasta el mar. Pasarás junto a la cala de Meñakoz, una piscina sin olas incluso cuando hay bandera roja en las playas cercanas, y la de Barrika, al pie de su gran parking. Ida y vuelta son unas tres horas.

 

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