VIDA NUEVA

La lucha contra el 'bullying' implica a la vivienda social

VIDA NUEVA
FOTOLIA
Pablo Martínez Zarracina
PABLO MARTÍNEZ ZARRACINA

Que las escuelas pueden llegar a ser ecosistemas de una crueldad feroz es algo que se olvida con los años, a menos de que uno se dedique a la docencia y descubra que de la primera clase que da en su vida sale ya con un añadido inseparable: el mote más procaz e injurioso que un cerebro humano pueda generar.

Veinte o treinta niños juntos componen una foto tierna para el anuario, pero también una pequeña sociedad caníbal en la que van a realizarse experimentos sobre la condición humana a costa de alguien, el gordito, el nuevo, el diferente, que puede llegar a pasarlo muy mal. Cuando comenzó a hablarse del 'bullying', hubo quien quiso recordar que antes esas cosas se resolvían quedando a la salida para darse de tortas. Bastaba con recordar cómo eran antes esas cosas para entender que lo que pasaba era más bien que había chicos viviendo auténticos infiernos sin encontrar dentro de sí mismos una respuesta adecuada ni en su entorno la más mínima comprensión.

Se diría que la situación ha cambiado. Hoy los alumnos están advertidos, los profesores atentos y los padres involucrados. En el ámbito escolar, incluso pueden confundirse a veces los desajustes de tanto temperamento en formación con el acoso. El celo es, sin embargo, comprensible. Sabemos que se dan casos graves. Por ejemplo, los que obligan a cambiar de colegio a un niño, pero no por ser un peligro, sino por ser una víctima. Le ha sucedido a una adolescente de origen marroquí que se mudó con su familia desde Madrid. Con el nuevo instituto, empezaron para ella los insultos, los empujones y las amenazas. El acoso se agravó y terminó extendiéndose al barrio e involucrando a adultos, por lo que las autoridades recomendaron un cambio de domicilio. Como la familia de la menor no podía conseguir otra casa, Viviendas Municipales les facilitó, a través de una ONG, un piso en otra zona de Bilbao.

Se trata de un caso muy concreto, pero va a elevarse a una categoría más general. El Ayuntamiento quiere poder ser más resolutivo en situaciones similares y va a cambiar los estatutos de Viviendas Municipales, contemplando en ellos la preferencia de quienes están sufriendo algún tipo de acoso o persecución, también en la escuela, y no pueden acceder por sus propios medios a un alquiler.