A trancas y barrancas

A trancas y barrancas
Enrique Portocarrero
ENRIQUE PORTOCARRERO

Por lo que se ve, Hollywood no progresa lo suficiente en diversidad racial y de género. Lo dice el último informe de la Universidad del Sur de California, la auténtica biblia en la materia, donde se vuelve a constatar que en las 100 películas de mayor recaudación de 2017 tan solo el 31,8% de los papeles con diálogo ha correspondido a mujeres. La cuestión se agrava aún más cuando se trata de mujeres de color, ya que únicamente cuatro mujeres negras interpretaron los papeles principales dentro de esas cien películas. Son los mismos datos vigentes desde hace 11 años, lo cual viene a certificar que el caso Weinstein o las reacciones derivadas del movimiento #MeToo no han producido los efectos que todo el mundo presumía. Pero no hay que desfallecer. Lo digo por varias razones. La primera es que el debate ha producido en la industria del cine realidades muy importantes. Por ejemplo, la llamada cláusula de inclusión que reivindicó Frances McDormand en los últimos Oscar ha incitado a muchos actores y actrices a exigir salarios y roles inclusivos en género y raza. Pero lo más notable, por supuesto, es la inteligencia económica de Hollywood para entender que en las audiencias de todo el mundo también hay interés en que las películas reflejen la misma diversidad de la vida cotidiana, donde hay blancos y negros, europeos y asiáticos, mujeres y hombres, minusválidos, heterosexuales y homosexuales. Algo de esto empieza a notarse en las previsiones sobre las nuevas producciones. Por ejemplo, ya se ha rumoreado la posibilidad lejana de que el actor de color Idris Elba interprete la próxima entrega de la franquicia James Bond 007, lo cual sería una auténtica revolución en una saga que ha girado en torno a la estética blanca y conservadora de un espía británico vestido en Savile Row. Y lo mismo se puede decir de la franquicia de Superman, ya que la Warner Bros parece ahora más interesada en desarrollar la saga femenina de Supergirl. En fin, ya se ve que la diversidad avanza a trancas y barrancas. Eso sí, quede claro que no todo el mundo tiene el mismo talento, ya se trate de mujeres o de hombres, aunque todos deberían tener las mismas oportunidades.

Contenido Patrocinado

Fotos

Vídeos