sánchez, Estabilidad y populismo

El presidente tampoco parece creerse los sondeos del CIS que le 'cocina' José Félix Tezanos. De lo contrario tal vez no apostaría por seguir en el poder aun sin Presupuestos, a golpe de decretos ley de lo que convenga en cada momento

sánchez, Estabilidad y populismo
Alberto Ayala
ALBERTO AYALA

La palabra no es desde hace un tiempo un valor que cotice al alza en la política. Ni en nuestro en torno occidental, ni de una manera específica en España.

Y si alguien viene destacando por el escaso valor que concede a su propia palabra ése es el presidente Pedro Sánchez. Da igual que se trate de promesas, que de principios. Lo suyo, lo he escrito en varias ocasiones, es marxismo puro. Pero no del de Karl Marx, de ese que abandonó en su día Felipe González para sumarse al por entonces exitoso club de la socialdemocracia europea, sino del de Groucho. Ya saben: «Si no les gustan mis principios, tengo otros».

Seguro que recuerdan todavía el emplazamiento que el líder del PSOE, aún en la oposición, hizo hace unos meses al por entonces presidente del Gobierno y del PP, Mariano Rajoy. Si no lograba sacar adelante su proyecto de Presupuestos del Estado tendría que dimitir o, al menos, someterse a una cuestión de confianza.

El político gallego logró finalmente ver aprobados sus números. Y no en una sino en dos ocasiones: las Cuentas de 2017 y las de 2018. En ambos casos gracias a Ciudadanos y a las concesiones que hizo al PNV de Andoni Ortuzar a cambio del 'sí' de sus cinco diputados en el Congreso. Para el País Vasco y cada vez tengo más claro que también para la Navarra que gobierna la 'hermana' política de los jeltzales, Uxue Barkos.

Hace unos meses, contra todo pronóstico, Sánchez logró unir a toda la oposición, excepto a Ciudadanos, jubilar a Rajoy e instalarse en La Moncloa. Ahora le llega la hora de sacar adelante las Cuentas del Estado para 2019. Pero ya sabe que no lo logrará. El independentismo catalán ha confirmado que votará 'no' como castigo porque la Fiscalía ha solicitado que se condene por rebelión a los principales líderes del 'procés'.

¿Sánchez busca ya fechas para adelantar las elecciones generales como debe hacer un presidente sin Presupuestos, según su librillo político de hace un año? Para nada. Se ve que esa era una obligación sólo para Rajoy.

De alguna forma sorprende que el líder del PSOE no se plantee aprovechar el momento, con las encuestas a su favor, para convocar los comicios, ganarlos e incrementar el grupo parlamentario en varias decenas de diputados. La mayoría, eso sí, seguiría dependiendo del apoyo de la coalición de Pablo Iglesias, Unidos Podemos, y del independentismo.

¿Será que Sánchez se ha convertido en uno más de la legión de descreídos con las otrora prestigiosas encuestas del CIS, dependiente de la Presidencia del Gobierno, desde que quien realiza la 'cocina' es un histórico del socialismo, el 'guerrista' José Félix Tezanos?Cualquiera diría que sí.

Sea por miedo al veredicto de las urnas, porque el sillón atrapa demasiado, o por ambas razones a la vez, el presidente socialista ya le ha contestado al líder del PP, Pablo Casado, que de irse nada y de moción de confianza, tampoco. Que piensa seguir gobernando si es posible hasta el final de la legislatura en 2020, mediante decretos ley de lo que convenga en cada momento.

Los riesgos

El político madrileño ya ha demostrado cómo las gasta y su habilidad para olfatear por dónde respira la opinión pública para obrar en consecuencia. Cuando la vergonzosa sentencia a 'La Manada', la vicepresidenta Carmen Calvo se apresuró a anunciar que se tipificaría de inmediato como violación toda relación sexual en la que la mujer no deje clara su conformidad. Hace unas horas ya hemos visto la reacción al polémico fallo del Supremo rectificándose a sí mismo sobre el impuesto de las hipotecas. El Gobierno Sánchez ha eximido del tributo a los compradores por decreto ley.

Ninguna de estas dos acciones gubernamentales son reprobables per se. Lástima que en ambos casos ni éste ni anteriores ejecutivos hubieran detectado el problema e intervenido. Para eso les votan los ciudadanos. Para captar los problemas y resolverlos.

No parece aventurado anticipar que los socialistas intentarán seguir por esa línea populista en otras cuestiones, como la subida del salario mínimo interprofesional a 900 euros pactada con Unidos Podemos y que aguardan ansiosos decenas de miles de ciudadanos en evidente situación de necesidad.

De ser así, sería deseable que Sánchez e Iglesias fueran conscientes en todo momento del riesgo de que aumente el descrédito de una Justicia en horas bajas. Por méritos propios, sin duda. Pero también por la continua injerencia de la política. El juicio contra los principales responsables del fallido 'procés' catalán arrancará a comienzos de año y nada debiera ensuciar ni mínimamente la imagen de quienes deberán impartir justicia en este relevante caso.

El hecho de que todo esto coincida con las negociaciones en curso entre los grandes partidos para renovar el Consejo General del Poder Judicial -el Congreso debe elegir diez miembros y el Senado otros tantos- debiera ser el mejor acicate para, esta vez sí, anteponer la capacidad sobre el puro favoritismo partidario.

Con las denuncias interpuestas contra Carlos Lesmes y Luis Díez Picazo por lo sucedido en el Supremo con las hipotecas, el Govern de Quim Torra ha dejado claro que no dejará pasar una sola ocasión para buscar el desprestigio del Estado de Derecho. Atentos.

Contenido Patrocinado

Fotos

Vídeos