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'Sacar' a Franco

Es privilegio de cada época traer de nuevo el pasado a escena y volver a agitarlo para reconstruirlo. Pero también lo es negarse a ello y limitarse a sacar físicamente los restos de sus tumbas

'Sacar' a Franco
REUTERS
JOSÉ MARÍA RUIZ SOROA

La RAE registra hasta 29 acepciones del verbo 'sacar'. La primera («poner una cosa fuera del lugar donde estaba encerrada») conviene a la decisión de quitar sus restos del mausoleo donde se encuentran para depositarlos en una tumba privada, donde no gocen de la preeminencia simbólica que la basílica de Cuelgamuros les otorgaba. Todas las fuerzas políticas lo pidieron hace ya tiempo en el Congreso, y la sensibilidad democrática actual lo exige inexcusablemente, así que poco que comentar al respecto, salvo lo inadecuado del medio legal empleado al efecto, un decreto ley de urgencia, aprobado ayer por la mayoría. Una repentina urgencia que parece dirigida a llamar la atención y que conecta muy bien con otra de las acepciones del verbo 'sacar', la de «traer algo al discurso o a la conversación». Así, el Gobierno socialista no pretendería sólo exhumar y trasladar los restos de Franco, sino que buscaría algo de más calado: volver a traer al presente político su figura para que pueda así volver a ser usada en la contienda partidaria actual. Nada más sabroso y resultón que una buena dosis de pasado hórrido. Así que… saquemos a Franco a la palestra.

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