Los riesgos del frentismo

Urge evitar una voladura de puentes entre los partidos que frustre cualquier pacto transversal

Los riesgos del frentismo
Andrey Popov
EL CORREO

La polarización extrema en la que se mueven los partidos tras el adelanto de las elecciones generales tiene su reflejo en las últimas encuestas difundidas, que dibujan dos bloques igualados en la derecha y en la izquierda del arco parlamentario sin garantías de que ninguno de ellos consiga una mayoría suficiente para gobernar por sí solo. La encarnizada confrontación entre ambos, en medio de mutuas apelaciones al voto del miedo, hace planear la sombra de una persistente inestabilidad después del 28 de abril si la investidura del próximo presidente vuelve a estar en manos de un independentismo catalán obnubilado por la fiebre rupturista y que exige contrapartidas incompatibles con la ley a cambio de sus votos. Es decir, el riesgo de una parálisis similar a la de los últimos meses, que ha derivado en la disolución anticipada de las Cortes Generales al ser tumbados los Presupuestos de Pedro Sánchez. Pero aunque ese peligro fuese conjurado por los resultados de las urnas, nada bueno hace presagiar el frentismo en el que se ha instalado el debate político.

Es nociva para la convivencia y un insulto a la inteligencia de los ciudadanos la guerra de trincheras en la que han entrado todas las formaciones, con hipérboles sobre las supuestas amenazas que supondría para la democracia una victoria del rival que superan con holgura las exageraciones propias de una campaña. Urge frenar esa escalada y no romper los puentes de entendimiento entre los principales partidos cuando el funcionamiento de las instituciones puede requerir pactos transversales después de las generales y, con total seguridad, tras las municipales del 26 de mayo, y el país afronta serios problemas que aconsejan grandes consensos. Entre ellos, cómo afrontar el desafío del secesionismo catalán o el futuro del sistema público de pensiones. La decisión de Ciudadanos -un partido bisagra capaz de inclinar la balanza de las mayorías de Gobierno hacia la izquierda o la derecha- de descartar de antemano acuerdos con el PSOE tras las generales refuerza la fractura del mapa político en dos bloques irreconciliables. Además, sirve de coartada a Sánchez para no desdeñar alianzas con el independentismo si le dieran los números. La confianza de la derecha en que las urnas propicien un pacto a la andaluza entre el PP, Ciudadanos y Vox no puede obviar, aparte de una eventual movilización de la izquierda, la imprevisible incidencia de la ley d'Hont en el reparto de escaños en un Congreso con cinco grandes fuerzas, sin precedentes hasta ahora.