Ricky Gervais es humano

Ricky Gervais y su perra en 'After Life', la única razón por la que sigue viviendo. /
Ricky Gervais y su perra en 'After Life', la única razón por la que sigue viviendo.
Oskar Belategui
OSKAR BELATEGUI

Ricky Gervais siempre nos incomoda con un humor que se atreve a abordar tabúes más allá de lo políticamente correcto. En su serie para Netflix, 'After Life', suelta algunas de esas perlas bestias marca de la casa, como cuando un niño en el patio del colegio le llama pederasta: «Si lo fuera, estarías a salvo, gordo pelirrojo», le espeta. Sin embargo, el cómico británico explora un nuevo registro y demuestra tener corazoncito en la piel de un periodista que atraviesa el duelo tras la muerte de su mujer víctima del cáncer. Solo su perro le impide suicidarse, así que toma la decisión de decir todo el tiempo lo que piensa y estar de vuelta de todo. Ya no tiene nada que perder.

Por supuesto, este viudo amargado y misántropo odia a sus semejantes y en especial su trabajo en un diario local gratuito, que nutre sus páginas de anécdotas chorras de los vecinos. Pero, a lo largo de los seis capítulos de media hora, el protagonista irá desarrollando algo parecido a la empatía por los 'losers' que le rodean. Como el repartidor de periódicos yonqui que le surte de droga o la prostituta que contrata para que le limpie la casa. Sí, Ricky Gervais también es humano y capaz de resultar emotivo.

«Si ves este vídeo es que estoy muerta», le avisa su mujer desde la pantalla del ordenador en una grabación que ve una y otra vez para recordar lo felices que fueron. Tiene mérito concebir una serie para hablar de la ausencia y la devastación con un personaje de luto por el que es fácil sentir empatía, aunque no ponga filtros en su pensamiento. O quizá sea precisamente esa sinceridad brutal la razón por la que simpatizamos con un grosero nihilista, que no encuentra ninguna razón para vivir, consciente de la mediocridad del mundo que le rodea. Hasta que se da cuenta de que la bondad de los otros también resulta conmovedora. «Sé que algunas personas no van a entender la serie», argumenta Gervais, que por primera vez en su humor explora la melancolía. «Pensarán que es morbosa, mezquina o negativa. Pero espero que veáis lo positiva y alegre que es en definitiva. Como la vida misma».