La resistencia

Si fuésemos más individuos, no tendríamos la tentación de votar a perfiles narcisistas y peligrosos

La resistencia
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Elena Moreno Scheredre
ELENA MORENO SCHEREDRE

Matteo Salvini, se planteó retirar la protección al napolitano Roberto Saviano, un escritor que construye su ficción sobre la realidad, amenazado por la mafia y que denuncia, entre otras cosas, esa circulación del dinero que alcanza las esquinas del mundo de la migración. Al político no le gusta que se le llenen las orillas de su trozo de Mediterráneo de personas que buscan alojamiento en su Italia, pero consiente de manera silente que sus organizaciones criminales tramiten la desesperación. El escritor no es su escritor y, por tanto, no quiere invertir en él, ni considerarlo más allá de lo que se considera a un pregonero de tres al cuarto, a pesar de que Saviano haya declarado que «vivir bajo escolta es una tragedia». El manejo de los posesivos, tan de la extrema derecha, tan de nacionalismos viscerales, tan desgarradoramente insolidario, cruel, torpe e ignorante empieza a trazar un camino del que me temo que no haya vuelta atrás; no porque lleguen a gobernar sino por el daño que hacen en el camino hacia su soñado destino, envenenando a los ciudadanos con peligrosos posesivos; Mi España. Mi país. Mi derecho a decidir. Mi sangre. Mi religión. Los míos… Mientras la tecnología rompe los diques de la propiedad intelectual y moral, los reinos de Taifas se enrocan con posesivos que justifiquen la vida sin una ley que nos haga iguales. Novelistas y periodistas habitan en ocasiones el mismo territorio, aunque no marchen a la misma velocidad, ni estén sujetos a igual exigencia a pesar de que trabajen con el mismo material; palabras. Un novelista como Roberto Saviano dice la verdad, pero no la mide. Nada en esas aguas sin límites de la ficción ayudándonos a comprender a los personajes de sus novelas, que recitan sin miedo como es su entorno, y el filo de la realidad que le circunda. Saviano sí podría escribir un manual de resistencia; él no quiere permanecer sino desvelar lo que esconden los que quieren permanecer. No se el tiempo que habrá de pasar para que los escritores volvamos la mirada al dolor de nuestro tiempo y hablemos de las heridas que nos han producido 'los nuestros', pero de momento tenemos el periodismo que nos retransmite el manual de resistencia de los reinos que no desean vivir bajo el paraguas de la ley. En la parada del autobús miro los titulares y no veo más que un denominador común; el 'Brexit', el dictador que debe ser exhumado, el otro dictador allá en Venezuela que no acaba de estar maduro, Trump y Bush bailando boleros, los ojos glaciales de Putin mirando un atlas por no hablar de Oriente Medio… Quizás, si fuésemos más individuos, no tendríamos la tentación de votar a perfiles narcisistas y peligrosos que se empeñan en resistir mientras retiran la escolta a los que no piensan como ellos. El periodismo si es un manual de resistencia que todos debiéramos leer.