Recuperemos la Margen Izquierda

Recuperemos la Margen Izquierda
Ignacio Pérez
AMAYA FERNÁNDEZ

La Margen Izquierda es un activo histórico de Euskadi. Lo ha sido siempre en la medida en que su perfil obrero, fabril y minero ha ejercido de motor principal de la economía vizcaína y vasca durante años. Pero la Margen Izquierda, un símbolo de Bizkaia y de Euskadi, se está desangrando como consecuencia del abandono institucional de los poderes públicos, más pendientes de llamativos anuncios que buscan tocar arena mediática que de garantizar un futuro próspero para la comarca.

El proceso de reconversión industrial padecido durante la década de los 80 supuso el fin de un modelo productivo basado en la industria, y que si bien sirvió para prejubilar a miles de trabajadores, fracasó a la hora de generar un nuevo modelo fundamentado en nuevas inversiones en el tejido industrial destruido. Seguimos a las puertas de acometer un proceso de reconversión industrial tras el cierre de Babcock o después de la traumática crisis vivida en el seno de la de siderurgia integral en AHV. Todo ello aderezado con el anunciado cierre de La Naval, que junto con el de otras empresas, afecta a miles de empleos directos a los que habría que sumar los trabajos indirectos generados por compañías auxiliares del sector.

El último episodio que ha dejado en evidencia la necesidad de una gestión eficaz en la Margen Izquierda ha sido protagonizado por La Naval. Por La Naval y por sus trabajadores, víctimas del abandono institucional y de la falta de políticas públicas encaminadas a reactivar el sector industrial de una vez por todas. Y digo de una vez por todas porque lo único que hasta el momento el Gobierno vasco y la Diputación Foral de Bizkaia, instituciones lideradas por el PNV, han puesto sobre la mesa son nuevas promesas sucesoras de viejas promesas incumplidas.

Esas promesas siempre han tenido forma de planes, programas y proyectos faraónicos. El último lleva el sello del Gobierno vasco, que ha anunciado un nuevo parque tecnológico en la Margen Izquierda, esta vez en el municipio de Abanto-Ciérvana. Nos hablan de 505.000 metros cuadrados, de 50 empresas y de 2.000 empleos directos. Con todo, ¿a qué suena esto? Suena a elecciones municipales y forales. Suena a la misma melodía que el PNV interpretó en la antesala de los últimos comicios locales y forales de 2015, cuando, de nuevo, recurrió a palabras vacías anunciando lo que supuestamente sería el parque tecnológico de Burtzeña, en Barakaldo.

En 2001 se creó la sociedad pública Burutzeña Enpresa Parkea, participada por el Gobierno vasco al 49%, por la Diputación de Bizkaia al 41% y por el Ayuntamiento de Barakaldo al 10%. Entonces, como ahora, nos hablaron de 300.000 metros cuadrados, de 300 nuevas empresas y de 2.000 puestos de trabajo directos. En el colmo del atrevimiento, el PNV incluyó el desarrollo del parque de Burtzeña en el programa electoral del hoy diputado general Unai Rementeria.

Falta autocrítica para reconocer el menoscabo de la voluntad política para abordar de forma estructural e integral el futuro de la Margen Izquierda. Tras 19 años de anuncios, titulares de prensa y promesas incumplidas, es hora de que por fin las palabras se conviertan en hechos. Ha llegado el momento de que una comarca simbólica para vizcaínos y vascos vuelva a ser un lugar para vivir y trabajar, de apostar por un nuevo modelo productivo y de exigir que el Gobierno vasco lidere un plan estratégico estructural e integral centrado en la atracción de inversión industrial y de proyectos de aprendizaje, en la recuperación del suelo industrial abandonado para su puesta en valor como suelo productivo y en la cualificación y formación de los trabajadores de la comarca.