'GH' contra la realidad

'GH' contra la realidad
MIGUEL ÁNGEL ALFONSO

La decimoctava edición de 'Gran Hermano', emitida a finales de 2017, iba a ser la definitiva. Todos estaban convencidos de que el ojo de la casa más famosa de la televisión española se cerraría para siempre debido a sus bajas audiencias, las peores de su historia. Con un supuesto caso de abuso sexual y el público huyendo de Guadalix, elaboré un reportaje para este periódico sobre los motivos de tal debacle. Consulté a varios expertos en la materia, desde críticos televisivos hasta catedráticos. La mayoría me comentaba que la culpa era de Telecinco por cambiar a Jorge Javier Vázquez por Mercedes Milá al frente del programa, que los concursantes ya no eran espontáneos y solo buscaban hacer bolos por la piel de toro, o directamente achacaban el bajo 'share' al agotamiento del formato. Pero el argumento más original y que más me convenció me lo dio el profesor de Sociología de la Universidad Complutense Marcial Romero. «'GH' está agotado porque ahora en este país hay otro 'reality' que llama más la atención, el de la política emitida en tiempo real», afirmó.

Aquella tarde, cuando le colgué el teléfono, encendí la tele y Carles Puigdemont acababa de declarar la independencia de Cataluña para luego dejarla en suspenso. Lo hizo con todas las cadenas generalistas emitiendo en directo. Hasta 16 horas seguidas estuvo Antonio García Ferreras en La Sexta. La tensión del momento fue imposible de batir para los concursantes de 'GH', por muchas monerías que hicieran. La realidad ganó a la telerrealidad.

Telecinco no se dio por vencida y estrenó el jueves pasado la versión VIP del formato, con famosos. Lo hace la misma semana en la que los españoles almuerzan con un presidente publicando su tesis y cenan viendo a una ministra de Sanidad dimitiendo en directo. Pero la cadena de Mediaset sabe jugar fuerte y ha sacado su artillería. «Si la telerrealidad no es suficiente para ganar a la realidad, vayámonos al surrealismo sin tapujos», han debido de pensar sus directivos. El otro día vimos a la hija de Isabel Pantoja acompañada en la casa por un avestruz, una llama y varias gallinas. Paolo Vasile sabe que el presidente Quim Torra ha prometido «un otoño caliente» y esta vez no quiere perder la batalla.

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