El primero, mal

El Gobierno debería esperar antes de ensayar cambios en la reforma laboral

El primero, mal
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Ignacio Marco-Gardoqui
IGNACIO MARCO-GARDOQUI

Detrás de un diciembre bueno nos ha llegado un enero malo. Era de esperar que fuese malo en términos absolutos, pues todos los meses de enero lo son, pero este pasado lo ha sido también en relativos al ser el peor desde 2014. ¿Culpables? Pues sin duda alguna la tremenda estacionalidad que tiene el empleo en España. Que pase esto en las navidades es algo absolutamente normal, pues es un periodo en el que el incremento de ventas obliga a un esfuerzo en la contratación, pero en nuestro caso esto se suma a efectos parecidos y exagerados en otras épocas del año, como son, en general, las vacaciones. Total, que 204.865 afiliados menos a la Seguridad Social y 83.464 parados más.

Pero este mes de enero tiene un característica especial al ser el primero transcurrido tras la elevación del salario mínimo. Esta decisión, adoptada desde la frialdad de las alturas gubernamentales, es buena en primera instancia desde el punto de vista social, sin duda. Pero tiene la pega, en el mundo real, que tomada de manera aislada, sin correspondencia alguna con la productividad, puede afectar al nivel de empleo. Eso no sólo lo digo yo, lo acaba de decir el Banco de España a quien espero tenga en mayor consideración.

Según su servicio de estudios, la subida del salario mínimo no va a ayudar a las rentas más bajas, en su conjunto, dado que destruirá 125.000 empleos, que son el 12,7% de los situados por debajo del nivel de la subida del salario. La profecía es bastante siniestra y lo malo es que pueda ser cierta. ¿Cuántos de esos se han destruido ya en enero? Pues nadie lo sabe. Pero las cifras del empleo del mes de enero son una razón más para practicar la prudencia en materia laboral. Otra.

Mire a su alrededor y verá. Verá el descenso, ya registrado, del crecimiento de la actividad en España. Verá el descenso, aún más claro, del crecimiento de la actividad en nuestros mayores clientes europeos. Verá ya a Italia que ha entrado oficialmente en recesión. Verá un 'Brexit' que cada día se aproxima más al sinsentido. Verá a Donald Trump jugando a proteccionista irracional. Verá la cascada de subidas de impuestos a las empresas y el encarecimiento de las cotizaciones sociales. Verá un lío político interno de primera magnitud con el juicio al 'procés', las dificultades para sacar adelante los Presupuestos y una cascada de elecciones a la vista.

Si mira, verá todo eso. ¿No cree el Gobierno que ha llegado el momento de la prudencia? ¿No debería quizás esperar y ver cómo se desarrollan los acontecimientos antes de empezar a ensayar, con fuego real, cambios en la reforma laboral? No lo dude, debería.