Un presidente atrincherado

Carece de sentido prolongar la legislatura si Sánchez no consigue aprobar los Presupuestos

Un presidente atrincherado
EFE
EL CORREO

Pedro Sánchez tiene una más que acreditada capacidad de resistencia, a la que fía el futuro del Gobierno más precario desde la Transición. El acuerdo con Podemos da cuerda a un presidente dispuesto a ejercer el máximo control de los tiempos electorales que le concede el cargo para estirar su permanencia en La Moncloa hasta el límite que le aconsejen su olfato político y los intereses del PSOE. El mandatario socialista se niega a hacer depender su mandato de la aprobación de los Presupuestos del Estado, incierta pese al balón de oxígeno que le aporta el entendimiento con Pablo Iglesias. Su apuesta por prorrogar las Cuentas del PP con las que gobierna, y contra las que votó su partido por «antisociales», si el proyecto que presente en el Parlamento es tumbado por el independentismo catalán contradice frontalmente su postura de hace apenas dos semanas. Pero, sobre todo, confirma su voluntad de prolongar al máximo la legislatura de la mano de Podemos, con el probable apoyo del PNV, al margen de la suerte que corran unos Presupuestos repletos de guiños populistas o de la deriva el 'procés'. El pacto con la formación morada incorpora suficientes banderas sociales como para, si las Cuentas no prosperaran, convertirlas en proclamas electorales en una intensa campaña contra la derecha «extremista» que durará lo que determine el presidente. En concreto, hasta que decida llamar a las urnas porque así le conviene. Aunque la relación entre el PSOE y Podemos se vea condicionada por un estrecho marcaje mutuo y la pugna por un electorado común, el acuerdo permite a Sánchez actuar como si no estuviese maniatado por una agónica minoría ni tan a expensas de eventuales chantajes como en realidad se encuentra. Sobre todo, por parte de los secesionistas, en cuyas manos está la aprobación de cualquier proyecto. El presidente, un consumado doctor en bandazos y rectificaciones, sabe que no puede satisfacer sus exigencias sobre el referéndum de autodeterminación y los políticos presos salvo que vulnere la ley o se arriesgue a un suicidio político. Gobernar no es resistir a cualquier precio. Prolongar una legislatura tan convulsa y poco fructífera solo tiene sentido si los Presupuestos salen adelante. Si al final no lo consigue, Sánchez haría bien en aplicarse el consejo que él mismo dio a Mariano Rajoy el pasado marzo si era incapaz de aprobar las Cuentas del presente año: convocar elecciones. Aunque solo sea por coherencia personal.

 

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