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La pregunta

Alguien tiene que recuperar el tiempo perdido en Cataluña, con la casa patas arriba y los desaprensivos pervirtiendo el debate

Lorenzo Silva
LORENZO SILVA

La pregunta que a estas alturas de las investigaciones sobre la conspiración independentista deberíamos estar haciéndonos es cómo un personal tan manifiestamente patoso y chapucero pudo hacerse con los mandos de la Generalitat y conducirla al borde del precipicio, con un plan tan descabellado y confuso que resulta casi fascinante que alguien tratara de ejecutarlo. Basta examinar las declaraciones incoherentes y contradictorias que en su incontinencia ensarta en estos días de precampaña el candidato y ex president (o president en el exilio para los suyos) Carles Puigdemont. Alguien capaz de declararse europeísta durante años para dejar de pronto a Marine Le Pen y Nigel Farage a la altura de un par de boy-scouts de la eurofobia y regresar al europeísmo al cabo de veinticuatro horas. Con tantas idas y venidas, las personas indulgentes que lo consideren aún su líder ya no saben qué tuitear, qué decir; ni siquiera qué pensar.