el precio del relevo

Quim Torra, franqueado por Artur Mas y Roger Torrent, en la manifestación del pasado sábado./EFE
Quim Torra, franqueado por Artur Mas y Roger Torrent, en la manifestación del pasado sábado. / EFE
Manuel Alcántara
MANUEL ALCÁNTARA

Miles de personas, incluidas las que no tienen ninguna personalidad, marcharon por las calles de Barcelona en favor de los políticos catalanes presos. El ministro de Fomento, por no fomentar el barullo, dice que no es posible exhumar al llamado Caudillo porque están pendientes los permisos familiares, pero todo será lo que disponga Quim Torra. Debe reconocer y respetar al jefe del Estado, al que casi todos le han perdido el respeto. Los que no lo han perdido no saben dónde lo pusieron y para el caso es lo mismo. La situación política es incómoda para todos, pero para colmo se sigue debatiendo la exhumación de los restos del general de alta graduación que le llamaban generalísimo. Josep Borrell, que ha sido uno de los mayores y más certeros críticos del nacionalismo catalán, cree que todavía es posible el entendimiento de Pedro Sánchez con Cataluña, pero se trata de encontrar el precio justo. Luego habrá que ver si se paga o se deja a deber.

Lo que sí está claro es quiénes vamos a ser los pagadores, mientras emergen algunas personas que habíamos logrado olvidar, como Corinna y otros fantasmas sin sábana. Hay desembolsos que se veían venir pero nadie les echaba la vista encima porque era mejor verlos de lejos. ¿Qué se puede hacer con el cadáver para no convertirlo en un lugar de peregrinación ni de denuesto? Los muertos no son evaporables. Y los más lúcidos comentaristas nos hacen recordar que el 70% de la recaudación en España sale de nosotros, los esquilmados y ofendidos. El president del Govern, Quim Torra, sí sabe dónde nos ha metido, pero ignora cómo salir. Se ha estancado Podemos y está diez puntos por debajo del partido de Sánchez. Los pesimistas creen que para que la pelota caiga del tejado lo mejor es pincharla.

 

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