El portaaviones

El 'Juan Carlos I' pasará tres días atracado en Getxo

Imagen del portaaviones Juan Carlos I./puerto de huelva
Imagen del portaaviones Juan Carlos I. / puerto de huelva
Pablo Martínez Zarracina
PABLO MARTÍNEZ ZARRACINA

La pacificación de nuestro entorno y la creatividad sin límites del lenguaje deportivo favorecen que hoy la fórmula 'buque insignia' se utilice sobre todo para hablar de centrodelanteros en racha. Sin embargo, el término mantiene su utilidad histórica, definiendo al barco más importante de una flota, tradicionalmente porque en él viajaba el alto mando. Hay ejemplos famosos. El buque insignia en Trafalgar fue el 'Santísima Trinidad'. Lo llamaban «el Escorial de los mares». Recordando cómo acabó, es posible que en el XIX español ya hubiese locutores deportivos dándolo todo con las metáforas.

Hoy la importancia del buque insignia adquiere una categoría simbólica y no radica en que lleve a bordo al almirante como en que sea el navío mayor y mejor equipado. En el caso de la Armada, se trata de un portaaviones, el 'Juan Carlos I', cuyas características son de superproducción. Es el barco más grande que nunca ha tenido el Ejército y su capacidad resulta extenuante, por el lado anfibio y por el aeronaval, por lo que se refiere al transporte estratégico y también a la asistencia humanitaria. Con 232 metros de eslora y 27.000 toneladas de peso, no es un buque que pase desapercibido. Lo comprobaremos en breve en el puerto de Getxo, donde el portaaviones estará atracado durante un fin de semana. Aún no se sabe si se permitirá el acceso del público, que es algo que suele hacerse en el 'Juan Carlos I'. Estamos ante un buque de guerra que no es moderno solo por su tecnología, sino también porque tiene conciencia de su espectacularidad. Hace unos años incluso se dio desde su cubierta la salida a una etapa de la Vuelta.

La llegada del portaaviones causará su porción de polémica. Claro que sí. Este verano estuvo atracado en Tarragona con motivo de los Juegos del Mediterráneo y hubo quien denunció la «militarización» de la ciudad. La sublime delicadeza con la que hoy puede sentirse militarizado quien ayer daba vivas a estructuras supuestamente militares es algo que conocemos bien por aquí. Sospecho sin embargo que, de un tiempo a esta parte, un poderoso enemigo se interpone ante este tipo de intransigencias. Me refiero por supuesto a las fotos, los 'selfies', las 'stories' de Instagram. Si a tanta gente le gusta acercarse a Getxo para ver grandes cruceros y documentarlo, la que se puede liar con un pedazo de barco de guerra.