objetivo compartido

Pese al ruido, ni al PSOE ni a los 'indepes' catalanes les conviene que el Gobierno Sánchez caiga y haya elecciones en marzo

El presidente de la Generalitat, Quim Torra, en el Palau. /EFE
El presidente de la Generalitat, Quim Torra, en el Palau. / EFE
Alberto Ayala
ALBERTO AYALA

La política nacional recupera protagonismo tras los pactos de las derechas en Andalucía. Unos acuerdos que, dada su relevancia, han suscitado cualquier cosa menos indiferencia.

Y es que el compromiso de PP y Ciudadanos para cogobernar la comunidad y el firmado por los populares con Vox para que los ultras permitan que eche a andar el gabinete de Moreno Bonilla -que los naranjas pretenden hacernos creer que no les incumbe- va a implicar dos importantes novedades.

Van a hacer posible que el cambio político llegue, por fin, a Andalucía tras cuatro décadas de monopolio socialista. Pero, además, que la ultraderecha pinte en España por primera vez desde la restauración de la democracia, siguiendo la estela de lo ocurrido estos años en la mayoría de los estados europeos.

En otras palabras, que Vox pasa a operar como un actor más en la política nacional. Al menos mientras se aclara si su irrupción andaluza es o no flor de un día. Algunos sondeos que manejan los partidos indican que no lo es. Pero la duda no se despejará hasta después de los comicios locales del 26 de mayo próximo.

Los focos se giran hacia el Gobierno Sánchez que tras muchas idas y vueltas aprueba hoy el proyecto de Presupuestos Generales del Estado para este 2019. Y lo va a hacer sin apoyos para sacarlos adelante, ni siquiera para que se tramiten.

La llave vuelven a tenerla los 'indepes' catalanes, amén del PNV y EH Bildu, y ni entre ellos se ponen de acuerdos. ERC y parte del PDeCAT contemplan no enmendar las Cuentas a la totalidad y evitar así que caigan tras el primer debate en el Congreso. Los más radicales, una vez más, Puigdemont y su valido, el president Torra.

Ni al PSOE ni al independentismo catalán les conviene que el Gobierno Sánchez se debilite aún más. Y si las Cuentas caen a las primeras de cambio, tal cosa sucederá.

A ambos les conviene que el Ejecutivo socialista resista y no tengamos elecciones generales en marzo sino, como pronto, en octubre. Tras lo sucedido en Andalucía, nada apunta que las cosas pinten hoy bien para que el PSOE conserve La Moncloa. Que las derechas recuperen el poder es el escenario que más temen los secesionistas.

 

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