Nuevo Régimen

Rosa Belmonte
ROSA BELMONTE

Cuenta Teodoro García Egea que pidió matrimonio a su mujer tocándole la bandurria. La bandurria es un instrumento de cuerda que llevan los tunos, esas manadas con capa y ropa que no conoce la lavadora y a cuyo lado 'La venganza de don Mendo' es una obra de vanguardia. Demonios, es que lo es. Menudo talentazo el de Muñoz Seca. Tanto García Lorca, tanto García Lorca. En la batalla cultural, sea eso lo que sea, la derecha tiene siempre las de perder. Por eso Frank de la Jungla (sobre el Amazonas) o Bertín Osborne (sobre feminismos occidentales del siglo XXI) pueden decir misa cantada, que los machacarán. O Bertín cantar 'Yo debí enamorarme de tu madre', la pieza de José Alfredo Jiménez. Qué suerte la de José Alfredo haberse librado de esta época de memos. Y Bertín con su letra: «Porque entre más me griten que te deje, yo más fuerte te aprieto la mano».

El Fary despreciaba al hombre blandengue. Bertín no lo es. Con su no blandenguería se planta frente a las tablas de la ley de lo que la izquierda intelectual ha conseguido hacer intocable. La transgresión siempre ha sido ir contra la ley. El problema es que la ley la han establecido los que en una situación normal estarían contra el Antiguo Régimen. Lo suyo es un Nuevo Régimen contra el que lanzar tomates fachas.

Bertín no habrá leído a Susan Faludi: «La última reacción antifeminista no se desencadenó porque las mujeres hubieran conseguido plena igualdad con los hombres, sino porque parecía posible que llegaran a conseguirla». Demasiado elaborado. Es más fácil entender a Angela Nagle (autora de 'Muerte a los normies'). La derecha ha sabido apropiarse de las armas culturales de la izquierda. A veces para ser todavía más ceporros. No puedes ir contra el Nuevo Régimen sin más meta que hacer rabiar a los progres. Bueno, sí puedes. ¿Será blandengue tocar la bandurria?