Se necesitan independientes

La carencia de profesionales de prestigio en la política favorece la endogamia de los partidos

Se necesitan independientes
Jose Ibarrola
EL CORREO

El desprestigio de la política y la intensa desconfianza social que genera alejan de esta actividad a independientes con una sólida trayectoria profesional a sus espaldas como los que se acercaron a ella en los primeros años de la Transición. Las frustrantes experiencias de algunas personas que se han aproximado a este mundo en el pasado reciente también favorecen esa carencia al disuadir a posibles interesados. Todo ello refuerza una endogamia de los partidos que en nada favorece una recuperación de su desgastada imagen, y reduce su campo de actuación para captar talento y solvencia con los que enriquecer sus órganos directivos y sus candidaturas. No es solo que la crisis económica destruyera la reputación que conservaban las élites del poder al ser señaladas como sus principales responsables, en un clima envenenado por las sospechas o las evidencias de corrupción. También desincentivan la llegada de savia nueva los bajos salarios -muy inferiores a los del sector privado- abonados en puestos de primera responsabilidad y la férrea disciplina interna que imponen los partidos, reacios a admitir opiniones no concordantes al cien por cien con el discurso elaborado por sus 'aparatos'.

La falta de figuras relevantes en su especialidad que den el salto a la cosa pública para aplicar en ella sus conocimientos empobrece la política y convierte en cotos cerrados unos partidos muy necesitados de aire fresco. El Gobierno de Pedro Sánchez tuvo el mérito de incorporar como ministros a independientes que aportaron en algunos casos fuste y en otros brillo mediático. Tras las grandes expectativas despertadas, su gestión se ha saldado con un resultado desigual. Tres casos han ejemplificado en las últimas semanas las dificultades para integrar a independientes en las formaciones políticas. Por un lado, los recelos que ha suscitado en el PSOE la candidatura del exseleccionador de baloncesto Pepu Hernández a la Alcaldía de Madrid; y en Ciudadanos, algunos mensajes discrepantes con la línea oficial del exprimer ministro francés Manuel Valls, su aspirante al Ayuntamiento de Barcelona. Por otro, la rebelión interna en el PP contra la designación como cabeza de lista por Cantabria de la atleta Ruth Beitia, quien al final renunció al puesto. Las fuerzas tradicionales y las de nuevo cuño coinciden en la desconfianza hacia quien viene 'de fuera', a pesar de que la política necesita a profesionales destacados en la vida civil para plantear nuevas soluciones a los problemas y ganar prestigio.