NOS MIRAN

NOS MIRAN
Ignacio Marco-Gardoqui
IGNACIO MARCO-GARDOQUI

Los intermediarios que se ocupan de las operaciones de compraventa de empresas, el famoso 'corporate', han identificado un interés creciente por parte de inversores foráneos en entrar en el capital de las compañías vascas. No sé si debemos lanzar las campanas al vuelo (como es natural, nos encanta esto de ser atractivos) o alarmarnos, porque ya sabe que no nos gusta nada eso de que las empresas se desarraiguen y alejen de nosotros sus centros de decisión.

Mi opinión es la siguiente. Es evidente que tenemos puntos fuertes en nuestro entramado empresarial. Muy fuertes, diría yo. Un nivel de formación de trabajadores y dirigentes, elevado. Un entorno industrial, adecuado. Unas instituciones que funcionan y un esquema oficial de apoyo demasiado complejo, pero más involucrado y eficiente que en otras latitudes. Un buen posicionamiento logístico y una manera propia de hacer las cosas, con sensatez y prudencia y sin mayores locuras, que da tranquilidad a los inversores.

Por otra parte hay factores exógenos que facilitan el movimiento. En el mundo de hoy hay ríos de liquidez en busca del arca perdida de la rentabilidad, por culpa de unos tipos de interés nulos para la inversión sin riesgo. Y esos mismos tipos bajos permiten valoraciones muy elevadas, lo que despierta el interés de los empresarios y posibles vendedores.

Pero la vida empresarial es un biotipo muy complejo y diverso. Por eso, las entradas en el capital de nuestras empresas de capitales procedentes de otras empresas que aporten dimensión, tecnología y/o mercados me parece siempre una buena noticia, aunque ponga en peligro el famoso arraigo. Y no lo es tanto, si quienes vienen a comprar son fondos de inversión que tan solo aportan dinero y, en ocasiones, relaciones y acaso algo de gestión.

¿Razones? Su horizonte acostumbra a ser mucho más corto; su apetito por el apalancamiento tiende a ser voraz y la gestión se contamina más de las conveniencias de su inversión, cuando las toman ellos, que cuando lo hace el empresario que fundó la empresa. Supongo que la presencia de inversores financieros en el mundo de la economía real es algo inevitable y puede que beneficioso (he trabajado en ello, espero que sea así); pero su omnipresencia y excesivo protagonismo me parece una consecuencia negativa del sistema capitalista.

 

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