Un mínimo de estabilidad

El calendario electoral ha de quedar despejado tras la votación de mañana sobre los Presupuestos

Un mínimo de estabilidad
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EL CORREO

La política española lleva demasiado tiempo aportando problemas que es incapaz de resolver y crispación. Pero la legislatura se vuelve insostenible cuando el partido en el Gobierno no cuenta más que con 84 escaños de 350, carece de aliados estables y el presidente lanza globos sonda sobre la eventualidad de adelantar elecciones a abril, la hipótesis de un 'superdomingo' el 26 de mayo o la de resistir hasta otoño. Todo ello, un mes después de haber anunciado su propósito de continuar hasta 2020, aunque presentara la moción de censura contra Mariano Rajoy con el ánimo expreso de llamar a las urnas de inmediato. Olvidado ese detalle, puede ser comprensible que Pedro Sánchez tenga dudas sobre el mejor momento para convocar las próximas generales en virtud de sus particulares intereses.

Pero lo que no tiene justificación es que se jacte de sus cábalas -en persona o por rumor interpuesto- cuando la sola perspectiva de que 2019 será el año más electoral de la democracia se vuelve un factor de inestabilidad que convendría despejar cuanto antes. Si el Congreso tumba mañana los Presupuestos, Sánchez no tendrá razón alguna para prolongar su mandato a cuenta de la «agenda del cambio» que enarbola. Una legislatura solo cobra sentido si los ciudadanos y los agentes sociales y económicos tienen motivos para suponer que se cumplirá el programa propuesto. Un país que está abocado a navegar en un entorno global de incertidumbres se encuentra también obligado a aportar algunas certezas tangibles para salir adelante, más allá de que las previsiones de crecimiento económico se sitúen por encima del 2% o de que todos sus representantes coincidan -aun divididos- en ensalzar las virtudes patrias. Esas certezas tienen que ver con la estabilidad, basada en la existencia de mayorías solventes, pero también en el mantenimiento de un mínimo clima de concordia que preserve la centralidad constitucional y la del desarrollo sostenible. De manera que no se produzcan fluctuaciones bruscas en el interés de inversores y emprendedores, en la disposición de las diversas organizaciones sociales que contribuyen al bienestar general. Bastará con que Pedro Sánchez despeje las incógnitas de su calendario electoral en el momento en que, mañana, se voten las enmiendas a la totalidad de sus Presupuestos.