Mejor color

La peste del pino parecen remitir

Mejor color
Ignacio Pérez
Pablo Martínez Zarracina
PABLO MARTÍNEZ ZARRACINA

Es probable que hasta el año pasado el vizcaíno medio tuviese una idea muy aproximada de lo que es un pino. Me refiero, claro, al vizcaíno medio que no está puesto en lo tocante al medio natural. A usted y a mí, pongamos por caso. Yme refiero a una idea del pino general y prejuiciosa:ese árbol común y de no mucho valor ecológico, aunque sí maderero, que compone pinares mediante técnicas de agrupamiento y da, muy consecuentemente, piñas.

Sin embargo, el año pasado nos enteramos de que los pinos enfermaban en Bizkaia. Y cómo no íbamos a prestar atención a aquellas informaciones si se decía en ellas que la enfermedad era «la peste». Hay que tener un temperamento muy frío para pasar por alto una información local que habla de la peste y dice que va ganando.

Fue así, leyendo, como nos enteramos de que los culpables del desaguisado eran unos hongos que parecían haber visto 'Reservoir dogs' y se distribuían por colores. Que si la banda roja, que si la banda marrón... Llevaban tiempo actuando, pero el verano pasado dieron el gran golpe. En septiembre, el 25% de los pinos de Bizkaia estaban infectados. La Diputación reconoció entonces que la situación era tan excepcional que no se sabía bien cómo actuar. Lo que vino después fue una mezcla de alarma y controversia. Se habló de fumigar por vía aérea con óxido cuproso y aquello causó polémica y cierto enfrentamiento entre administraciones. Al final, los propietarios de los pinares fumigaron con ese producto desde tierra mientras el Ministerio de Agricultura probaba algunos tratamientos experimentales.

La noticia es que algo de todo eso ha debido de funcionar porque ha pasado el verano y los pinares muestran un aspecto más saludable. Hay síntomas de recuperación, aunque los expertos advierten de que el hongo sigue presente y un cambio en las condiciones climáticas podría favorecer que volviera a hacer de las suyas. Se advierte sin embargo un cambio de actitud en los expertos. La fatalidad de hace unos meses parece haber sido sustituida por cierto optimismo lleno, eso sí, de precauciones. Hay que esperar, seguir con el control minucioso de los pinares y rezar para que el tiempo acompañe. Pero al menos hay esperanza. Obsérvese que, a diferencia de lo que sucede con los humanos, en este caso si el paciente va poniéndose verde es que la cosa va a mejor.

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