La lucha feminista, también en el arte

Ya no hay marcha atrás, pero no hay que descuidar la lucha, hay que activar la inteligencia y buscar la complicidad de nuestros compañeros, hijos y padres

La lucha feminista, también en el arte
Mitxel Atrio
LOURDES FERNÁNDEZExdirectora de Arco y de Azkuna Zentroa y gestora de Artingenium

La marea de las mujeres feministas no es ni será solo del 8 de marzo. Es una corriente viva y muy agitada que empezó hace ya muchas décadas, algún siglo atrás, con Mary Wollstonecraft y 'Vindicación de los derechos de la mujer' (1792) -una de las primeras obras de la literatura y la filosofía feministas- y el revolucionario 'Frankenstein' (1818), de su hija Mary Shelley.

Desde entonces ha ido creciendo, paulatinamente, con muchas idas y venidas, derivas y movimientos libertarios asociados al sufragismo, el 'black power', la contracultura hippy, los disturbios de Stonewall, la emancipación del colectivo homosexual en el Village neoyorquino y el nacimiento del arte conceptual en Europa y Estados Unidos. Teóricas como Linda Nochlin, autoras como Judy Chicago, Yoko Ono, Carolee Schneemann (fallecida hace tan solo dos días, el 6 de marzo) o agrupaciones como la Cooperativa de Artistas Mujeres Residentes AIR (siglas de Artists in Residence) son la gasolina del verdadero cambio en las artes visuales durante los últimos años de la década de los sesenta y en los setenta.

Podríamos también recordar a todas aquellas mujeres en la sombra, no por silenciosas sino por estar silenciadas por sus parejas, como Camile Claudel, que fue amante de Rodin, o Ana Mendieta, joven artista cubana que se definía como artista «no blanca». Se casó con el celebrado artista Carl André, pero un 8 de septiembre de 1985 cayó del piso 34 de su casa de Nueva York tras una fuerte discusión de la pareja. Ella era la joven promesa, él un consagrado artista. Todavía en el aniversario de su 'suicidio' se pueden ver carteles en la ciudad de Nueva York donde se cuestiona qué ocurrió realmente.

También es importante recordar al colectivo anónimo Guerrilla Girls (podemos ser cualquiera de nosotras y pueden estar en cualquier parte del mundo), con sus rostros ocultos bajo una máscara de gorila, inspirada en el personaje de King Kong, como dominio masculino. En sus intervenciones públicas, utilizan como pseudónimo los nombres de artistas fallecidas como Frida Kahlo, Eva Hesse o Lee Krasner, reivindicando de esta manera a quienes habían luchado y conseguido un hueco importante en el canon artístico. También pretenden emular a la gran Marlene Dietrich, que había llevado un disfraz de gorila en el filme 'La Venus rubia'.

Las Guerrilla se atrevieron a despertar a la ciudad de Nueva York una mañana, en la década de los ochenta, con carteles alusivos a la falta de programación de exposiciones de artistas mujeres en galerías de arte y museos. Empapelaban la ciudad con sencillos y rotundos carteles cuyas afirmaciones retaban a un debate ciudadano: Estas galerías muestran únicamente un 10% de mujeres artistas o ninguna (acompañado de un listado de las galerías más importantes e influyentes de la década)

¿Cuantas mujeres tuvieron una exposición individual el año pasado en los museos de Nueva York? En 1989, con su característico e inteligente sarcasmo, publicaban un gran cartel en el que se podía leer: Tienen que estar desnudas las mujeres para poder entrar en el MET. (*)

Aunque menos del 5% de los artistas de las secciones dedicadas al arte modernos son mujeres, el 85% de los desnudos son femeninos. Estadísticas del Metropolitan Museum of Art. New York City.

Estas proclamas iban acompañadas de la imagen de un desnudo de mujer (La Gran Odalisca de Ingres) con el rostro cubierto con una careta de gorila. Realizando minuciosos estudios estadísticos sobre la presencia de las mujeres en el arte, Guerrilla Girls llevaron a un debate público aquellas cifras totalmente impactantes, que hoy podríamos decir que en muchos casos perduran.

Gracias a un laborioso trabajo de investigación y recopilación de datos realizado por Xabier Arakistain (Arakis) de la mano de este colectivo, pudimos descubrir con detalle su trabajo en la exposición que realizaron en la antigua Alhóndiga de Bilbao, hoy Azkuna Zentroa, en Octubre de 2013. 'Guerrila Girls, 1985-2013'.

A ellas y a Arakis les debemos el reconocimiento por acercar a la ciudadanía un trabajo reflexivo y riguroso que nos obliga a pensar en el esfuerzo que entre todos hemos de realizar para cambiar esta realidad injusta.

Todavía sigue siendo mayoritario el porcentaje de hombres artistas y directores de museos en el mundo del arte. Es por ello que esta marea que hoy inunda de color, pero también de indignación, nuestras ciudades sólo puede hacernos pensar que ya no hay marcha atrás, que no hemos de descuidar la lucha, que hay que activar la inteligencia y buscar la complicidad de nuestros compañeros, hijos y padres, especialmente ahora que el fantasma de las ideologías reaccionarias acecha.