lecciones vascocatalanas

Confirmadas las divergencias internas en el PNV sobre Cataluña, donde los egoismos sepultan el bloque 'indepe'

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Alberto Ayala
ALBERTO AYALA

Cada vez que desde los medios de comunicación hemos aireado las evidentes divergencias políticas existentes entre los dos grandes sectores que conviven en el PNV, Sabin Etxea se ha limitado a negar la mayor y a cargar contra el mensajero.

No solo. Los jeltzales, además de haber aprendido a convivir con tales discrepancias, han sabido rentabilizarlas para ensanchar su base social y ocupar desde la derecha hasta el centroizquierda.

El desafío del secesionismo catalán al Estado, incluidos seudoreferendos y graves vulneraciones de la legalidad constitucional y estatutaria, ha hecho aflorar de nuevo dos posiciones en las filas del PNV. El apoyo sentimental a la causa del nacionalismo catalán no encuentra fisuras en el primer partido vasco. En el plano político, en cambio, las opiniones se bifurcan. A un lado quienes sienten envidia de lo ocurrido a orillas del Mediterráneo. A otro, los que no comparten ni unilateralismos ni ilegalidades.

En el primer bloque, el sector más independentista de la organización, encabezado por los guipuzcoanos e integrado, sospecho, por muchos muchos alderdikides. En el segundo, las dos principales figuras de la organización: el lehendakari Iñigo Urkullu y el presidente del EBB, Andoni Ortuzar, y la gran mayoría de los burukides.

La visita que ayer giraron a Bruselas los portavoces del PNV, Joseba Egibar, y EH Bildu, Maddalen Iriarte, para defender el llamado derecho a decidir y las bases soberanistas para la reforma del Estatuto pactadas por ambos grupos en un pequeño encuentro de nacionalistas celebrado en una salita del Parlamento europeo suscitó lógica controversia en Euskadi. Que se produjera al día siguiente de la ruptura del bloque 'indepe' en Cataluña y con las palabras del diputado general de Gipuzkoa, el egibarista Markel Olano, mostrando su «envidia» por lo que se vive a orillas del Mediterráneo aún frescas, 'aconsejó' a Sabin Etxea a no permanecer inmóvil, aunque significara admitir las divergencias internas sobre el 'procés'.

El diputado general de Bizkaia, Unai Rementeria, y el alcalde bilbaíno, Juan María Aburto, oficialistas de pedigrí ambos, no tuvieron empacho en desmarcarse de Olano desde la radio pública. Rementeria para nada «desea que Euskadi viva lo que se vive en Cataluña». Aburto, por su parte, subrayó que no siente la menor envidia del 'procés'. ¿Seguirá la controversia interna? Lo dudo.

Y es que Olano, la izquierda abertzale y otros (¿Egibar?) son muy libres de desear que se abra en Euskadi un segundo frente al Estado. Ahora bien, cualquiera diría que lo urgente es examinar por qué ha saltado por los aires la mayoría independentista en el Parlament -que no en las urnas- dejando a esa comunidad en un callejón sin salida.

¿Qué hay detrás de la ruptura de la mayoría gubernamental catalana? Algo tan sencillo como el ego de Puigdemont, que prefiere que todo salte por los aires antes que hacerse a un lado. También el marcaje político entre la antigua Convergència y ERC. Desde el martes, los neoconvergentes ya tienen otra arma para acusar a los republicanos de tibios y/o traidores por apartarse de la vía unilateral y negarse a dar nuevos pasos al margen de la ley.

¿Resistirá el Govern Torra sin convocar elecciones hasta que se sentencie a los líderes del 'procés'? Es posible. Pero, ¡pobres catalanes!

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