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Juzgando a la víctima

El juicio de un casode violación debe plantearse desde el derecho, no desde la moral de la víctima nide la de su agresor

Los miembros de 'la manda', grabados por una cámara de seguridad./
Los miembros de 'la manda', grabados por una cámara de seguridad.
Iñaki Ezkerra
IÑAKI EZKERRA

Qué pintan unos detectives siguiendo a la víctima de una violación múltiple? El mero hecho de que la parte acusada contratara esos servicios indica que no acaba de entender la naturaleza injustificable de ese grave delito. Y es que este no depende, para ser tal, de lo laxa o rígida que pueda ser la ética de la víctima ni de la vida sexual que lleve, sea rica o nula, comedida o dada a la promiscuidad. Por definición, el acto de la violación lo es en sí mismo y la responsabilidad es de quien lo comete. «Violar» significa, según la RAE, «tener acceso carnal con alguien en contra de su voluntad o cuando se halla privado de sentido o discernimiento». Es en esa carencia de consentimiento de la víctima en la que se basa la tipificación de los delitos de agresiones y abusos sexuales en el Código Penal. Dicho de otro modo, no es preciso que la víctima sea virgen, casta y pura para que la Justicia la considere como tal víctima y reconozcamos en ella esa condición. También sería una violación forzar sexualmente a una prostituta, pues ni en ese ni en ningún otro caso se juzgaría la moralidad de la mujer forzada. Lo que se juzga es que el violador obró contra su voluntad. Estas cosas deberían estar claras para todo el mundo, pero al parecer no lo están ni para ciertos jueces que admiten como prueba de la defensa lo inadmisible y permiten que se juzgue a la víctima o se la viole por segunda vez en su derecho a la intimidad y a la propia imagen.