Internet con reglas

La UE blinda por fin los derechos de los creadores ante los gigantes tecnológicos, que utilizan su trabajo para lucrarse sin contraprestación alguna

Internet con reglas
EL CORREO

El Parlamento Europeo ha aprobado esta semana la denominada 'directiva del copyright'. El texto regula por fin la protección de los derechos de todos los creadores -escritores, cineastas, artistas...- ante gigantes tecnológicos como Google o Facebook, dueños a su vez de otras plataformas que conforman gran parte del ecosistema digital. Esas multinacionales, que ejercen un impresionante dominio en Internet, han obtenido millonarios beneficios al exprimir desde hace años un injusto modelo de negocio basado en la comercialización de publicidad alrededor de contenidos generados por terceros -por ejemplo, la prensa escrita- sobre los que carecen de derechos y de los que se apropian gratuitamente. La directiva sobre la propiedad intelectual, que ha tardado casi dos décadas en ser actualizada, establece la obligación de esas grandes compañías de compensar económicamente a los creadores por la utilización de su trabajo, con el que ellas se lucran. Se trata, en definitiva, de algo tan elemental e incomprensiblemente inexistente hasta ahora como extender el modelo que ya se aplica en la música a otras actividades en el entorno digital. También se exige a esos grupos un sistema de vigilancia para impedir que las obras circulen por sus plataformas sin control alguno cuando estén protegidas con derechos de autor. El cambio normativo, cuya tramitación retrasará un año su entrada en vigor, llega tarde y después de un gravoso daño ocasionado a la economía de multitud de empresas y creadores en todo el mundo, con las graves consecuencias que ello ha generado en el desarrollo de la cultura y de la libertad de expresión. Este incuestionable cambio en las reglas del juego digital representa un severo toque de atención a los gigantes de la red que, amparados en su fortaleza tecnológica, imponen un control sobre Internet cercano al monopolio con el que obtienen ingentes ingresos a costa del esfuerzo y la creatividad de otros. La iniciativa en curso ha salido adelante pese a las fuertes presiones en Bruselas de los 'lobbies' tecnológicos en defensa de su privilegiada situación. Los gigantes del sector han expandido la demagógica idea de que la regulación supondría un duro golpe a la propia naturaleza de Internet, basada en la libre circulación de contenidos. Nada más lejos de la realidad. Lo verdaderamente preocupante es la constatación de que Internet no se ha desarrollado en los últimos años para responder a las necesidades de los usuarios, sino más bien para satisfacer los intereses económicos de estas multinacionales sin que nadie hasta la fecha haya tomado cartas en el asunto.

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