impresionante

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Ignacio Marco-Gardoqui
IGNACIO MARCO-GARDOQUI

El Consejo de Ministros aprobó ayer sus primeros Presupuestos. De Puigdemont depende que sean también los últimos. La rueda de prensa posterior empezó mal, cuando la ministra Calviño modificó sus previsiones macro. Las del crecimiento a la baja y las del paro al alza. Pero ese ennegrecimiento del panorama no hizo mella en el ánimo de la ministra de Hacienda que enumeró un rosario infinito de buenas noticias para todos. En 2019 habrá más dinero para las comunidades autónomas y mucho más para la catalana; lo habrá para los Ayuntamientos; se subirán las pensiones, el salario mínimo y los sueldos de los funcionarios; aumentarán las dotaciones para la dependencia y las ayudas familiares; habrá más y mejores becas y más y mejores (supongo) inversiones públicas. Paro, aunque le aseguro que me dejo más de la mitad de las bendiciones impartidas ayer.

Por si fuera poco, entre el aumento esperado del PIB (menor que la última previsión, pero mayor que en 2018) y el incremento previsto de los impuestos, el Gobierno confía en pagar todos estos gastos y cumplir los objetivos de déficit y deuda pactados (y aligerados) con Bruselas. También aumentan las dotaciones para I+D, aunque a las empresas no les saldrán bien las cuentas de lo que van a recibir, cuando las comparen con lo que van a entregar de más.

Le dejo un minuto para que se enjugue las lágrimas por la emoción. ¿Quién osaría oponerse a tan maravilloso recetario? Desde luego, yo no. Ni hablar. ¿Le preocupa cómo se pagará la fiesta? Pues me parece una actitud ociosa e impertinente por su parte. La pagará usted, si ingresa más de 60.000€ o tiene un coche diésel o, indirectamente, a través de la empresa que le emplea. La subida de impuestos es tan cuantiosa y variada que será difícil escaparse de ella.

En resumen, si la coyuntura no se tuerce en exceso, si ninguno de los afectados por las subidas adoptan posiciones defensivas y mantienen sus contrataciones, sus inversiones, sus ventas, etc., el Presupuesto va a ser algo parecido a la gloria bendita. ¿Lo será? Ya veremos. A mí me preocupa mucho que los gastos superen lo ofrecido y los ingresos no alcancen lo anunciado. ¿En que me baso? Pues, en primer lugar en la experiencia y, en segundo, en la creencia de que, cuando a la gente le aprietan con impuestos, modifica su comportamiento y sus hábitos... para evitarlos.