HUELGA AL LÍMITE

Los primeros perjudicados que pagarán el profundo desencuentro entre los sindicatos y la patronal son los 120.000 escolares de la enseñanza concertada

HUELGA AL LÍMITE
EL CORREO

La convocatoria de una huelga en la enseñanza concertada vasca del 16 al 25 de enero deja al descubierto carencias en el sistema educativo vasco que siguen sin resolverse. El recurso al paro supone una medida legítima pero también extrema, en tanto que perjudica directamente a 120.000 alumnos vascos y los deja en una posición de vulnerabilidad, al igual que a sus familias, con un elevado número de horas lectivas perdidas que erosionan la calidad educativa. Los 9.000 trabajadores afectados y los 215 centros implicados ponen de manifiesto la dimensión social del problema. Los sindicatos y la patronal del sector no se ponen de acuerdo a la hora de negociar las condiciones laborales de los empleados del sector. Las ocho jornadas lectivas de huelga se suman a las nueve ya desarrolladas tanto este curso como en el pasado y revelan un conflicto laboral sobre las condiciones del convenio enquistado en el tiempo. Las medidas de presión de los sindicatos pretenden forzar a la patronal -integrada por Kristau Eskola y AIC-IZEI- a sentarse para buscar una negociación sobre contenidos: en concreto, exigen negociar un convenio que no se renueva desde hace diez años, recuperar el 12% de poder adquisitivo perdido desde 2009, una equiparación salarial con los trabajadores de la ESO y un compromiso contra la precarización en el tramo de 0 a 3 años. Pero los alumnos vascos y sus familias no pueden convertirse en las víctimas de ninguna dinámica de presión, por comprensibles que puedan resultar algunas de las reivindicaciones. Resulta injustificable que la falta de interlocución o la incapacidad para superar determinados agravios comparativos recaigan en la comunidad escolar. La red concertada -que recibe financiación pública- necesita unas reglas de juego claras que le proporcionen estabilidad para hacer frente a un futuro complicado, en especial por el impacto del descenso de alumnado y el previsible cierre de aulas, que obligará a una reordenación del sector que va a necesitar grandes dosis de diálogo. Y el Departamento de Educación, cuya mediación reclaman los sindicatos, debe asumir que la espiral de este conflicto abierto en la enseñanza concertada repercute de una forma directa sobre el conjunto del sistema educativo vasco. Que le concierte, en definitiva.

 

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