Historia del cuerpo

La Policía Municipal celebra en 2019 su 175 aniversario

La fiesta de la flor en Bilbao en 1918./E. C.
La fiesta de la flor en Bilbao en 1918. / E. C.
Pablo Martínez Zarracina
PABLO MARTÍNEZ ZARRACINA

La población de Bilbao en 1844 era más o menos la misma que tiene hoy el barrio bilbaíno de San Ignacio. Alrededor de trece mil personas. Parece una cifra manejable, pero eso depende de los recursos de los que se dispongan. En 1844, y con evidente buena vista (la ciudad iba a despegar literalmente en el último tercio del siglo), el alcalde Federico Victoria de Lecea fundó un cuerpo de policía local llamado a superar en autoridad y recursos a la figura tradicional del alguacil.

La primera promoción de la Policía Municipal de Bilbao estaba compuesta por doce agentes. Vestían un uniforme afrancesado y con bicornio, similar al que le vemos hoy a la guardia urbana en las ocasiones especiales. Todo apunta a que aquellos doce pioneros formaban algo parecido a un cuerpo de élite: el reglamento les obligaba a medir más de 1,42 y, sobre todo, a tener bigote.

Dejando a un lado que no quisiera yo ser sorprendido delinquiendo por un bilbaíno de 1844 bajito y con bigote, parece un error pensar que la policía de la ciudad fuese en sus comienzos poco más que una tropa pintoresca. Ayer Tomás del Hierro tiró de archivo y señaló que los guardias de Bilbao fueron desde sus comienzos una institución de referencia. El concejal de Seguridad puso un ejemplo: en 1909, el jefe Adsuar (quizá les suene por 'La ciudad de los ojos grises', la novela de Félix G.Modroño) organizó un gabinete de identificación a la altura de los que por entonces solo existían en Madrid y Barcelona.

Es la clase de cosas de las que puede presumir un cuerpo largamente centenario. Anécdotas las habrá también a montones. Tomás del Hierro recordó ayer que en Bilbao la Policía Municipal patrulló a pie hasta que en 1926 se compraron unas pocas «automotos» modelo 'Tour de France'.

Lo curioso es que estos 175 años completan una especie de circulo. Si los guardias primeros no podían estar más cerca de los bilbaínos, caminando entre ellos y saludando a muchos por su nombre, los agentes de 2019, con sus 'Mercedes', sus ordenadores y su formación policial, están llamados a volver a ser la autoridad más próxima al ciudadano. El Ayuntamiento quiere orientar en esa dirección el aniversario de la Policía Municipal, intentando acercar al cuerpo y a la ciudadanía, transformando la efemérides en una invitación.

Que el bigote vuelva a ser obligatorio, por lo que sea, no se contempla. Lástima.

 

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