La guerra de los aranceles de Trump

El radical proteccionismo al acero de Estados Unidos tendrá efectos en la siderurgia vasca

La guerra de los aranceles de Trump
ELCORREO

La imposición de un arancel del 25% al acero y de otro del 10% al aluminio que importa Estados Unidos anunciada por Donald Trump demuestra que el «América, primero» con el que se estrenó en la Casa Blanca no era una simple bravuconada. Tampoco la guerra a la globalización que ha subrayado en discursos impropios del líder de un país que es prototipo del capitalismo. El viraje a ultranza hacia el proteccionismo más radical que refleja esa medida, cuyos detalles se conocerán esta semana, representa un paso atrás de gigante en el avance hacia el libre mercado que ha experimentado la economía mundial en las últimas décadas con resultados tangibles en términos de progreso y bienestar. La bandera del aislacionismo más tosco en la que se ha envuelto Trump quizás le sea rentable a corto plazo y le granjee simpatías entre los cientos de miles de obreros de una industria en declive que le auparon al poder. Pero va en contra de la dirección que marca la lógica y, antes o después, acabará por pasar factura a EE UU.

Invocar la seguridad nacional para justificar aranceles propios de otro siglo que solo pretenden blindar su siderurgia nacional -castigada en los últimos años por su pérdida de competitividad- constituye una broma de mal gusto que amenaza con abrir una guerra comercial con la UE. La Comisión Europea estudiará posibles represalias contra una iniciativa que pone en peligro miles de puestos de trabajo en la siderurgia comunitaria. Las empresas vascas del sector afrontan expectantes sus efectos, que previsiblemente serán muy desiguales. Tubos Reunidos, que destina a Estados Unidos alrededor de un 45% de sus ventas, sufriría un revés de enorme magnitud en una coyuntura muy delicada para la compañía, cuyas pérdidas en los tres últimos años se acercan a los 100 millones de euros. El grupo prepara un ajuste de plantilla en su filial Productos Tubulares. Tubacex saldría mejor librada porque su exposición a EE UU es muy inferior y, además, cuenta con una factoría propia en Pensilvania, que podría verse favorecida por las restricciones a la entrada de acero del exterior. Más grave sería para la firma alavesa que Trump impusiera sanciones comerciales a Irán, uno de sus principales mercados, que está en el punto de mira de la Administración norteamericana. Sidenor y ArcelorMittal sufrirían un impacto mínimo.

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