Graves sospechas

El Gobierno vasco está obligado a descartar o a admitir que la selección del personal de Osakidetza ha conformado un sistema de cooptación viciado con la connivencia de los integrantes de los respectivos servicios hospitalarios

Graves sospechas
EL CORREO

El consejero de Salud, Jon Darpón, la directora general de Osakidetza, María Jesús Múgica, y la directora del IVAP, Maite Iruretagoiena, comparecieron ayer ante el Parlamento en una primera rendición de cuentas por las anomalías detectadas en la última OPE, toda vez que no pudieron explicar lo ocurrido, ni tampoco descartar la apertura de nuevos expedientes informativos o la repetición de exámenes en más categorías que las ya señaladas. El estudio de psicometría, realizado por la Universidad de Oviedo por encargo del Departamento, que hasta ahora ha analizado los resultados de los exámenes de 44 de las 86 categorías médicas comprendidas por la OPE, revela dudas sobre la fiabilidad de solo algunas pruebas teóricas; dudas que se convierten en acusada extrañeza en la correlación de resultados entre esas pruebas y los del examen práctico; y dudas que se vuelven en la denuncia de un fenómeno incomprensible en los resultados de la prueba realizada ante el tribunal, con facultativos con experiencia que obtienen un 0 mientras otros rozan los 100 puntos. Solo un insondable criterio de calificación podría explicar tal cosa. Hasta la fecha, Osakidetza ha resuelto repetir exámenes en tres categorías, sin que su relación corresponda exactamente con las especialidades señaladas por la Universidad de Oviedo, y sin que tal decisión haya sido razonada públicamente de forma detallada. En la actualidad, las averiguaciones sobre una posible irregularidad múltiple en una OPE que congregó a 96.000 aspirantes están en manos de la Fiscalía, del Ararteko y del Departamento de Salud. Como están en manos de los grupos parlamentarios, de los sindicatos del sector y de diversas asociaciones. No parece posible, y tampoco conveniente, que el Departamento y Osakidetza revisen los procedimientos de selección del personal sanitario sin que antes se esclarezcan las fallas y responsabilidades que hayan podido concurrir en el caso. Pero tampoco tendría sentido apelar a la inexistencia de pruebas concluyentes de irregularidad delictiva, y recurrir al principio indeclinable de presunción de inocencia, para repetir exámenes con los mismos examinadores de las pruebas cuestionadas. O para que los expedientes que se abran por parte de la Administración sean instruidos por personas implicadas en la OPE investigada. Porque el Gobierno vasco está obligado a descartar o a admitir que la selección del personal sanitario ha venido conformando un sistema de cooptación viciado con la connivencia de los integrantes de los respectivos servicios hospitalarios.

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