Gobernar fuera de tiempo

El Ejecutivo incurre en electoralismo al aprobar ahora decretos que pudo impulsar en 2018

La vicepresidenta del Gobierno, Carmen Calvo, y el ministro de Asuntos Exteriores, Josep Borrell, durante la rueda de prensa tras la reunión del último Consejo de Ministros que ha presidido Pedro Sánchez./EFE
La vicepresidenta del Gobierno, Carmen Calvo, y el ministro de Asuntos Exteriores, Josep Borrell, durante la rueda de prensa tras la reunión del último Consejo de Ministros que ha presidido Pedro Sánchez. / EFE
EL CORREO

El Consejo de Ministros aprobó ayer decretos-leyes para la equiparación de las bajas por paternidad con las de maternidad, la igualdad de género en las empresas, mejorar las condiciones en el alquiler de vivienda y prever un 'Brexit' sin acuerdo. Junto al propósito de desgranar su 'agenda social' al tiempo que el calendario se aproxima a la campaña electoral propiamente dicha, el Gobierno de Pedro Sánchez persigue el objetivo de proyectar hacia la opinión pública la sensación de continuidad al frente del país, alentando la verosimilitud de que el presidente y los socialistas seguirán donde están tras los comicios del 28 de abril. La idea de que Sánchez disuelve las Cortes Generales pero mantiene el Gobierno en plenitud de funciones constituye una estrategia de comunicación imprescindible para quien llegó a La Moncloa en unas circunstancias sin precedentes. El próximo martes se hará efectiva la convocatoria electoral en el BOE y la disolución del Parlamento.

A tenor de lo manifestado por la vicepresidenta Carmen Calvo, el Gobierno tiene intención de proseguir «con el mismo ritmo» y adoptar iniciativas de naturaleza legislativa antes de la cita con las urnas independientemente de que cuente con la mayoría necesaria en la Diputación Permanente del Congreso para su aplicación. No es la primera vez que ocurre en el tránsito de una legislatura a otra, pero nunca se procedió a apurar la potestad jurídica de un Ejecutivo de salida de manera tan ostensible. Es indudable el interés social que acompaña a decretos-leyes como los aprobados ayer. Miles y miles de ciudadanos se sentirían atendidos en sus necesidades por las modificaciones legales propuestas en el Consejo de Ministros. Pero resulta contradictorio que Sánchez resuelva dar por acabada la legislatura tras la obligada retirada de su proyecto de Presupuestos para, acto seguido, echar mano de la prórroga automática de las Cuentas de Rajoy correspondientes al ejercicio anterior con la intención de afrontar la financiación de unas cuantas medidas de indudable atractivo. Y que acompañe tales iniciativas con el emplazamiento al resto de los grupos parlamentarios para que las secunden si no quieren verse señalados en medio de la contienda electoral. Lo coherente habría sido que el Gobierno aprobara los decretos-leyes de ayer durante 2018. Podía haberlo hecho y no lo hizo. Lo que no puede es quejarse de que sus adversarios políticos tachen de electoralista su impulso legislativo fuera de tiempo.