Gobernar sobre inseguro

Pedro Sánchez cuenta con solo dos años de mandato, sin mayoría y una coyuntura internacional convulsa

PEdro Sánchez./EFE
PEdro Sánchez. / EFE
EL CORREO

El presidente Pedro Sánchez expuso ayer ante el Congreso los planes e iniciativas legislativas que pretende impulsar su Gobierno, aunque sin precisar el calendario de las distintas actuaciones, sin detallar los efectos sociales y económicos que se persiguen, destacándose aquellos propósitos anunciados que ya no resultan viables o fueron silenciados en la sesión parlamentaria. La intervención de Sánchez y el debate posterior evidenciaron, de nuevo, que el Ejecutivo socialista se enfrenta a un mandato tan breve -dos años, con elecciones locales, autonómicas y europeas en medio-, lejos de una mayoría parlamentaria garantizada y en una coyuntura internacional tan convulsa, que no le será nada fácil orientar la acción de gobierno con un mínimo de confianza en cuanto a sus resultados. Ayer, el presidente dio comienzo a sus palabras insistiendo en que su Gobierno va a exhumar los restos de Francisco Franco, pero sin fijar fecha. Admitió que le será imposible publicar la lista de quienes se acogieron a la 'amnistía fiscal' de Montoro por razones legales. Y no dio respuesta a las preguntas que afloraron con la fallida votación de los miembros del Consejo de Administración de RTVE el lunes. No se sabe con qué mayorías piensa hacer realidad sus reformas en materia educativa, ni cómo podrá tramitar una ley sobre eutanasia, o qué apoyos y viabilidad le esperan al anteproyecto de prevención del fraude fiscal anunciado. La relajación del compromiso sobre el déficit público por parte de la UE permite ampliar en 2.400 millones de euros el límite presupuestario de las comunidades autónomas. Pero los interrogantes son mayores a la hora de concretar cuándo, cómo y con qué consecuencias pretende el Gobierno introducir medidas para asegurar que las empresas aporten en concepto de sociedades un 15% real, o para que las grandes tecnológicas contribuyan al erario español por los beneficios que obtienen aquí. Ello, junto a las incógnitas sobre la política de empleo y las relaciones laborales, o las dudas que suscitan los planes avanzados en materia de vivienda, invitan a preguntarse de qué manera Pedro Sánchez cree poder contener el déficit y la deuda, al tiempo que reconstruye el Estado del Bienestar. La propuesta dirigida a las formaciones con representación en Cataluña, para que procedan a la reforma del vigente Estatut por consenso como salida al atolladero, difícilmente cuajará en el independentismo que -precisamente- dio la investidura a Sánchez.

 

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