FRENAZO PRECAUTORIO

El BCE prefiere mantener los tipos bajos, subvencionando a los Gobiernos deudores poco atraídos por la eficiencia del gasto

FRENAZO PRECAUTORIO
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Manfred Nolte
MANFRED NOLTE

La desaceleración económica mundial es un hecho probado. Solamente en febrero las exportaciones chinas retrocedieron un 20,7% sobre igual mes del año 2018. Su superávit comercial cayó un 13,6%. China es el gigante emergente global y con crecimientos anuales del PIB ligeramente por encima del seis por ciento propaga por igual sus bondades o enfermedades económicas a lo largo y ancho del planeta.

El club de los ricos, que se esconde bajo el acrónimo de la OCDE padece la misma enfermedad. La crisis no se halla aún presente, pero se atisba cada vez más cercana. Los pronósticos de crecimiento se recortan con mayor frecuencia y la impresión de una relativa decadencia productiva se expande sin ofrecer resistencia. El organismo multilateral vaticina para la economía global un crecimiento del 3,3% en 2019 y del 3,4% en 2020, con fuertes revisiones a la baja en comparación con el mes de noviembre para toda la eurozona (ocho décimas menos respecto a su informe de noviembre), muy en particular para Alemania e Italia al igual que para el Reino Unido, Canadá y Turquía. La práctica totalidad de las previsiones económicas relativas a los países del G20 son hoy menores que las previamente anticipadas. Todas las vulnerabilidades en el crecimiento anteriormente citadas se combinan y acrecientan con las incertidumbres políticas y los riesgos de los mercados financieros. En su conjunto dibujan un panorama contractivo, aunque no existan aun motivos suficientes para rendirse a la evidencia de una nueva recesión.

El pasado jueves día 7 le llegaba el turno a la evaluación mensual del Banco Central Europeo (BCE). Mario Draghi, emulando al general romano Julio César en el año 47 a. C. 'llegó, vio y venció' la revuelta silenciosa de los ahorradores europeos. El ex Goldman Sachs apuesta sin tapujos por una política expansionista y mantiene en las profundidades glaciares los tipos del mercado monetario. Al igual que Julio César, 'manu militari'. En todo caso, las promesas del pasado siempre fueron condicionales y sometidas a la marcha de la coyuntura. Y en su opinión y la de su Consejo la coyuntura de la Eurozona se ha debilitado notablemente en cuestión de semanas. El BCE ajusta previsiones y concluye que el PIB de la Eurozona no crecerá más del 1,1% en 2019, sumido en una desaceleración que se valora en seis décimas de punto respecto del pronóstico anterior. El italiano se cubre y justifica su decisión, ni acelerada ni inmovilista: «Nos enfrentamos a una incertidumbre declarada y al empeoramiento decidido de las proyecciones. El hecho de una mayor incertidumbre no implica quedarse quieto. En una habitación oscura das pasos pequeños, no corres, pero no dejas de moverte».

Traducido a medidas de política monetaria, no se toca nada en los tipos de corto plazo, dando un sonoro frenazo a la anunciada senda del 'tapering'. Nada hasta finales de 2019 e incluso adentrado el 2020, con el agregado del famoso latiguillo «durante el tiempo necesario» en alusión a la evolución de las tasas de inflación que en este momento se alinean a la baja con los anémicos tipos de crecimiento. Los importes de los vencimientos de los bonos soberanos en cartera se recomprarán y supletoriamente se lanzará un nuevo programa de préstamos TLTRO-III, a partir de setiembre de 2019, para los Bancos que quieran financiar operaciones a consumidores o empresas.

En resumen, permanencia en la masiva política de subsidios monetarios a cargo de los vapuleados ahorradores del sistema. Subsidios en los tipos de corto, subsidios en los tipos de la deuda mediante la reinversión de los bonos públicos a tipos políticos y subsidios en los tipos de los préstamos LTRO.

Las conclusiones de una reciente publicación de Alberto Alesina, titulada «La austeridad: cuándo funciona y cuándo no» pueden servirnos de reflexión final. Aunque a la austeridad se impute una reducción de la demanda agregada, también puede inducir a disminuciones de las ratios de deuda y en consecuencia la austeridad, en determinadas circunstancias, puede ser expansionista. Dentro de sus competencias, Mario Draghi prefiere océanos de liquidez a tipos nulos o negativos, una forma clásica de subvención universal a los colectivos deudores, en particular a aquellos Gobiernos poco o nada atraídos por la eficiencia del gasto, perpetuando así el llamado 'riesgo moral'.