El filón

La palabra máster correlaciona con dinero. Cuanto más caro, más prestigioso y, por supuesto, más fácil

El filón
EC
Fernando Luis Chivite
FERNANDO LUIS CHIVITE

Yo hice el máster en una privada», dice. Me mira directamente a los ojos y habla con absoluta franqueza. «No tienes que hacer mucho, te dan facilidades. Pagas una pasta, eso sí, pero ese es el negocio. Y a mí me mereció la pena porque gracias a ese máster conseguí el traslado». He oído algo parecido varias veces. La mayoría, en el sentido contrario, con entonación quejumbrosa: «Es injusto, la gente que tiene dinero consigue los másteres con mucha más facilidad, se podría decir que compran el título por diez mil euros».

Cuando la gente habla de másteres menciona a continuación su precio. La palabra máster correlaciona con dinero. Cuanto más caro, más prestigioso y, por supuesto, más fácil. Luego está el asunto de las tesis de chichinabo que no son auténticas tesis sino más bien parodias de tesis pergeñadas a base de refritos, plagios y cortapegas. ¿Estas también abundan? Sí, también. Y a un nivel superior están ya las agencias de negros que lo mismo te escriben novelas, autobiografías, trabajos de máster o tesis doctorales. Tú pagas y lo tienes. Si el negro es muy bueno (que los hay), sabe lo que tiene que hacer para que sea casi imposible detectar el plagio. Si no es tan bueno y cobra menos, también se va a esforzar menos en cambiar la sintaxis de las frases y buscar sinónimos. Detectar un plagio es cada vez más fácil y ocultarlo bien es cuestión de esmero y tiempo.

Por lo general, los negros suelen ser tipos brillantes que escriben muy bien o al menos tienen oficio y saben desenvolverse con las palabras. Pero también suelen caer en la tentación del cortapega y si andan apurados de tiempo se entretienen menos en los detalles. A Cela le escribieron una vez una novela para que ganara un premio muy bien remunerado y el negro, que debía de andar con prisas (negro del que también se conoce el apellido), plagió descaradamente la novela de una escritora gallega medio desconocida. Ese chanchullo lo planeó gente muy importante (para entonces Cela ya había ganado el Nobel), y sin embargo fue una chapuza de envergadura colosal. Y el juicio también.

A mí, lo del cortapega me parece muy tentador: no tienes que pensar. Es facilísimo. Si lo que te gustaría decir ya lo ha dicho antes otro, ¿para qué vas a andar rompiéndote la cabeza? ¿Quién no piensa un poco así hoy en día? Vivimos en la época de la prisa, el cortapega y el simulacro. Y el 90% de las veces cuela sin problema, admitámoslo. No sé si Sánchez puso su tesis en manos de un negro, pero creo que es imposible que los políticos en ejercicio dispongan del tiempo y las condiciones necesarias para realizar un máster o una tesis doctoral como debe ser. Me suena que por plagiar tesis ya han dimitido políticos en otros países. Aviso para periodistas en paro: si estás dispuesto a husmear con paciencia, ahí hay un filón.

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