Evolucionamos

La desaparición de las corridas de toros es solo cuestión de tiempo

Evolucionamos
Fernando Luis Chivite
FERNANDO LUIS CHIVITE

Segundo año consecutivo sin festejos taurinos en Vitoria. Los toros van a desaparecer. Es el signo de los tiempos. Las corridas de toros se acabarán prohibiendo en todas las comunidades de España. Va a ocurrir tarde o temprano. De hecho, ya ha empezado. Algunos países ya las han prohibido. Pero, a lo mejor, ni siquiera es necesario prohibirlas. Las sociedades se mueven. Todo está cambiando. En especial, los cerebros de la gente. Me refiero a la gente que aún conserva la plasticidad cerebral. Como siempre digo, pretender permanecer inalterados representa una funesta perspectiva. Un dato: la afluencia de jóvenes extranjeros a los sanfermines se ha reducido en un 50% en un año. ¿Y cuál es la razón? Pues que las operadoras turísticas han reducido la oferta de paquetes de viaje. ¿Y saben por qué? Por la creciente relevancia de los movimientos animalistas. Es fácil de entender: lo que antes gustaba ya no gusta. Lo que antes parecía interesante empieza a verse como truculento. Lo que parecía muy auténtico de pronto resulta inadmisible. Y desaparece el negocio. A menudo, desde posiciones dogmáticas ancladas en visiones tradicionalistas se tiende a desestimar la importancia de los nuevos movimientos sociales como agentes del cambio de mentalidad que se está produciendo. Pero eso es miopía. O presbicia. Si hoy se hiciera un referéndum en todo el Estado, ya ganaríamos los antitaurinos por mucha diferencia. Y eso va a más. Cada día. Porque si atendemos solo a los jóvenes, más del 84% de la franja que abarca desde los 16 a los 24 años se avergüenza de vivir en un país en el que aún no se haya prohibido este supuesto espectáculo.

Hace unos cuatro o cinco años, con Rajoy en su primera legislatura, el PP se empeñó mucho y aprovechó su mayoría para aprobar una ley que declaraba la tauromaquia patrimonio cultural de España. Lo que en la práctica supone, claro, ayudas, protección y promoción con dinero público. Habría que empezar a modificar eso cuanto antes. Quienes defienden este tipo de festejos alegan que los toros forman parte de nuestras tradiciones. Pero como decía el diablo (¿o era Voltaire?), algunas viejas tradiciones merecerían estar muertas. Los seres humanos han sacrificado animales de una forma ritual desde el neolítico. Todas las culturas antiguas han cultivado los ritos truculentos, las ceremonias con sangre real, los sacrificios de víctimas y las representaciones más o menos sagradas o festivas de la violencia, el dolor y la muerte. Pero por fortuna, evolucionamos. A pesar de quienes tratan de impedirlo. Y en lo que se refiere al trato a los animales se ha producido ya un cambio de mentalidad irreversible. La desaparición de las corridas de toros es solo cuestión de tiempo. Al menos en lo que se refiere a la parte de tormento y muerte del animal.

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