Eusko Ikaskuntza: reflejo de un centenario

Eusko Ikaskuntza: reflejo de un centenario
ROSA MIREN PAGOLA

Está ya finalizando el programa de celebración del centenario de la Sociedad de Estudios Vascos-Eusko Ikaskuntza. El acto de clausura, mañana sábado, se iniciará con la presencia de las máximas autoridades, quienes abrirán el festejo con la soka dantza en la plaza de Oñate, igual que se hiciera hace cien años. Y culminará con un programa de reminiscencias centenarias: acto institucional y programación cultural con la actuación del Orfeón Donostiarra, del grupo de dantzaris de Arizkun (Navarra) y la representación de la obra teatral escrita y producida para el evento, 'Hamaika amaren seme (alaba)' ('Hijo/a de once madres').

Más allá de los oropeles destinados a festejar tan fausto acontecimiento, la celebración del centenario ha contado con la de un congreso -el decimoctavo de su historia- que, bajo el lema Geroa Elkar-Ekin (El futuro que nos (re)úne), se ha estructurado en seis sesiones correspondientes a cinco proyectos, sobre los cuales Eusko Ikaskuntza ha venido trabajando desde hace tres años, y en los que han participado más de 1.000 personas, representantes de los diversos ámbitos administrativos, sociales, culturales y económicos.

Los temas de las sesiones han versado sobre: 'Imaginando el futuro' en Bayona; 'El futuro del euskera' en Vitoria; 'Diversidad y cohesión' en Pamplona; 'Desarrollo socioeconómico' en Bilbao; 'Gobernanza democrática' en San Sebastián. La sexta y última sesión, también en Oñate, presentará, fruto de ese trabajo, el Libro Blanco, y se extraerán las conclusiones. En primavera se publicará la versión oficial y definitiva.

La celebración en 1918 del primer congreso, con el patrocinio de las cuatro diputaciones y la cobertura de las diferentes fuerzas políticas, supuso el momento fundacional de Eusko Ikaskuntza. El papel de la Diputación de Bizkaia en los prolegómenos de aquel congreso fue notable. Reunió a un selecto grupo de la sociedad y creó una comisión plural formada por Félix de Landaburu, Ramón Mª Rotaeche, Esteban Bilbao, Javier de Gortázar, José Mª de Goya, José Joaquín de Sautu y Manuel Mª Smith, para elaborar un plan dirigido a diseñar el Congreso y promover una entidad que diera continuidad a los temas de ciencia y actualidad que se trataran y que perdurase como promotora de la cultura vasca en todos los territorios.

La actividad desarrollada por la recién creada institución fue enorme. En los primeros cinco años celebró dos asambleas, creó Euskaltzaindia, organizó dos congresos, uno de ellos en Gernika sobre Lengua y Enseñanza, con participación de especialistas extranjeros de territorios plurilingües europeos. Introdujo la enseñanza en euskera en las escuelas, sentó las bases de las ikastolas y las de la Universidad Pública Vasca, palió la falta de textos vascos infantiles y creó las primeras cátedras de enseñanza del euskera, incluso fuera del País Vasco. Financió los trabajos de arqueología de Barandiaran, Aranzadi y Eguren, amén de un sinfín de acciones de diferente índole.

El ámbito socio-económico tuvo espacio propio desde el primer congreso. Eusko Ikaskuntza se convirtió en referente ante los retos que se avecinaban en un periodo de grandes cambios. Asuntos como la estabilización de las clases sociales vascas; cajas de retiro y pensiones para la vejez, mutualidad de seguro, política tributaria municipal; mediana y pequeña industria, la riqueza forestal e industrias derivadas, sectores como la ganadería, la pesca, fueron, entre otros, ampliamente tratados y debatidos. Desde entonces, desplegó acciones en diferentes frentes y asentó estructuras básicas por niveles sociales.

En su segundo congreso, en 1920, promovió la organización de servicios de estadística para el conjunto del país, que resultaba fundamental para implementar políticas activas en los ámbitos económico y social. Asumió la urgente necesidad de crear y fortalecer las cajas de ahorro como instrumentos de sostén de las economías populares. Logró que se fundara la Caja de Ahorros de Navarra y que la de Álava intensificara su acción. Reanudada su actividad, en 1978, colaboró en el proceso de constitución de estructuras políticas propias en Euskadi y en Navarra impulsando estudios y foros sobre aspectos relacionados con el autogobierno. Siguiendo con los temas socio-económicos, ante la perspectiva de incorporación a la Comunidad Económica Europea, auspició estudios sobre economía, innovación, transporte y otros aspectos de incidencia en las relaciones transfronterizas entre los territorios vascos.

En los últimos años, el extenso catálogo de estudios sobre la evolución de las principales magnitudes económicas y sociales del País abarca Ciencia y Tecnología, Ordenación y Gestión del Territorio, Economía y Empresa o Sociedad del Conocimiento, entre otros. Investigación, reflexión y socialización del conocimiento han sido claves en Eusko Ikaskuntza. Ha promovido la generación de pensamiento crítico a través de instituciones, expertos y ciudadanía en busca de respuestas eficientes para el desarrollo armónico de los territorios vascos. He ahí la filosofía que sustenta su actuación y que ha procurado trasladarla hasta hoy. Así se proyecta al futuro.