Errejón manda a podemos a la uci

La maniobra del ex 'número dos' contra Iglesias dividirá más el voto progresista y ayudará a las derechas en Madrid. Parece

Carmena saluda a Errejón./Efe
Carmena saluda a Errejón. / Efe
Alberto Ayala
ALBERTO AYALA

Iñigo Errejón, ex 'número dos' de Podemos, asestó ayer un durísimo golpe político a la coalición que lidera Pablo Iglesias. Un golpe que coloca a los morados a las puertas de la UCI.

El mismo día en que los podemitas apagaban su quinta vela de cumpleaños en un momento político bajo, el hombre que desafió el poder de Iglesias en febrero de 2017 en la asamblea de Vistalegre II, y perdió, protagonizaba un inesperado golpe de mano.

Errejón anunció ayer por la mañana que ha llegado a un acuerdo con la alcaldesa madrileña, Manuela Carmena, electa hace cuatro años con el apoyo de los morados. El compromiso establece que ambos concurrirán a los comicios locales del 26 de mayo, uno como aspirante a gobernar la Comunidad y la regidora a repetir en el Ayuntamiento, exclusivamente bajo el paraguas de la marca electoral de la alcaldesa, Más Madrid, sin alusiones a Podemos.

La gravedad del desafío, gestado a espaldas de Pablo Iglesias, hacía presagiar la ruptura y ésta llegó avanzada la tarde. El líder podemita, de baja por paternidad, en un mensaje colgado en redes sociales, colocó a Errejón fuera de la coalición y le deseó suerte con su nuevo proyecto.

Pero, además, Iglesias confirmó que Podemos presentará su propia candidatura a la Comunidad de Madrid a competir con la de su ex 'números dos'. De momento, los morados pretenden mantener su respaldo a la plancha municipal de Carmena, pese a ser copartícipe del golpe, conscientes de su gran tirón.

El episodio culmina meses de encontronazos de la dirección de Podemos con Carmena y Errejón por la composición de las listas. Iglesias parecía dispuesto a tragar con las demandas de la alcaldesa, no con las Errejón, a quien quería colocar candidatos oficialistas de Podemos e IU.

Iglesias hace ya tiempo que se percató del progresivo debilitamiento de la marca Podemos y de que corría el riesgo de hacerlo aún más por confluencias como las mareas gallegas o la de Ada Colau en Cataluña. Para impedirlo los morados decidieron que en adelante sólo concurrirían a las urnas con su propia marca.

Desafiando esta directriz general, la organización andaluza, controlada por la anticapitalista Teresa Rodríguez, decidió en otoño comparecer en las últimas autonómicas de diciembre pasado en coalición con IU, sí, pero bajo el nombre Adelante Andalucía. Para evitar el enésimo encontronazo, Iglesias cedió. La experiencia fracasó en las urnas.

Carmena y Errejón no dudaron ayer en usar este revés andaluz para justificar su operación. Una oferta que calificaron de «intergeneracional, transversal, abierta a todas las fuerzas y a todos los progresistas», aseguraron.

En realidad, el objetivo de Errejón era y es engordar sus expectativas electorales al calor del tirón popular de la alcaldesa y recoger apoyos de votantes que no terminan de identificarse con Podemos ni con IU, pero sí creen en Carmena. Es decir, la clave misma de su proyecto político que le llevó al encontronazo con Iglesias en Vistalegre II, y que perdió.

Tras lo sucedido quedan dos incógnitas por despejar. Si resistirá el finísimo hilo que aún une a Carmena con Iglesias-Podemos. Y si habrá tres candidaturas de izquierdas en Madrid, lo que pondría en bandeja a las derechas conservar la comunidad.

Sólo lo evitaría un acuerdo del PSOE con Carmena y Errejón. ¿Improbable? Sin duda. ¿Imposible? Ya veremos.