Emergencia argentina

El país debe afrontar las debilidades congénitas de su economía y no acomodarse al rescate de 50.000 millones de dólares concedido por el FMI

Emergencia argentina
EL CORREO

El presidente de Argentina, Mauricio Macri, recurrió a una alocución grabada para anunciar los ajustes que pretende introducir en los Presupuestos de 2019 con el objetivo de encarar la agónica situación económica que sufre el país. Unos ajustes que pivotarán en torno al aumento de los impuestos a las exportaciones y la reducción del gasto público para contener el déficit y recuperar la confianza de los mercados. La exposición de tales medidas busca, como resultado inmediato, que el FMI libre ya la partida de 50.000 millones de dólares de rescate concedida a Argentina en junio. Con el peso por los suelos y los tipos de interés en el 60% tras el reciente alza, Macri pretende emplazar a un esfuerzo compartido a los grandes exportadores, a las autoridades municipales y provinciales y a la sociedad en general. También a todos los grupos de la oposición, aunque el kirchnerismo parece autoexcluirse. El presidente advirtió ayer de que el país está «en emergencia» e hizo hincapié en que «esta crisis no es una más», al tiempo que recurría al voluntarismo con el deseo de que «tiene que ser la última». Pero su Gobierno ha dado demasiadas muestras de imprevisión como para que de pronto obtenga el favor de los argentinos y el de los mercados al mismo tiempo. La crítica a la herencia recibida de un «Estado sobredimensionado» contrasta con el hecho de que Macri haya optado por reducir el número de carteras ministeriales que él mismo había incrementado, en una medida más simbólica que de verdadero ahorro. La descripción de los factores que han concurrido en esta crisis eludió una mínima reflexión sobre las debilidades congénitas de la economía argentina. Las dudas que suscita la inyección financiera del FMI tienen que ver con la eventualidad de que induzca en las instancias políticas y económicas del país un estado de confianza infundado, proclive a la inercia. Macri deja pasar 2018 porque necesita salvar 2019. El dossier de corrupción que pesa sobre los Kirchner puede serle útil para desdeñar la oposición parlamentaria a su política de ajustes. Pero ésta, aun siendo necesaria, se evidencia insuficiente. Entre otras razones porque el presidente no podrá eludir los requerimientos de la agroindustria exportadora y de las finanzas, de gobernadores y alcaldes, para que sean compensados sus 'sacrificios' también en 2019.

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