Doctor Sánchez

El presidente del Gobierno está obligado a despejar cualquier duda sobre su tesis que cuestione su honorabilidad personal

Doctor Sánchez
EL CORREO

Pedro Sánchez hizo ayer pública la tesis con la que en 2012 alcanzó un doctorado en Economía por la Universidad Camilo José Cela con la calificación de sobresaliente 'cum lade'. No se trata de una exhibición de transparencia, sino de un movimiento inevitable forzado por las sospechas suscitadas en torno a la calidad, originalidad e incluso autoría del trabajo.

El presidente lo ha mantenido guardado bajo siete llaves todo el tiempo que ha podido como si no estuviese orgulloso de él o tuviera algún interés en ocultarlo. La polvareda política levantada en torno al documento tras el escándalo del máster que le ha costado el cargo a la ministra de Sanidad no le dejaba otra alternativa que la de difundirlo. Máxime después de haber anunciado el miércoles que el texto estaba disponible en la base de datos Teseo del Ministerio de Cultura, cuando en realidad el acceso era restringido hasta ayer por su propia voluntad, y de que algunos medios desvelaran su contenido.

Sánchez debe ofrecer todas las explicaciones necesarias para despejar cualquier duda acerca de un hipotético trato de favor o de la existencia de supuestas irregularidades en su tesis. No solo porque los servidores públicos están obligados a una plena transparencia y ejemplaridad en su comportamiento, incluido el currículo académico, que forma parte de bagaje con el que intentan ganarse la confianza de la sociedad. En su caso, también porque el honor, la ética y la decencia exigibles a cualquier responsable sujeto al escrutinio ciudadano figuran entre los principales valores que ha enarbolado como ejes de su trayectoria política frente a la falta de principios que atribuye a «la derecha».

Y porque aupado a ellos llegó al Gobierno tras la insólita moción de censura auspiciada por una oleada de escándalos de corrupción en torno al PP. El trabajo de Sánchez ha superado con éxito el filtro de programas especializados en detectar plagios académicos, destacó ayer La Moncloa con visibles muestras de alivio tras una semana negra. Ello no garantiza el final de la polémica por mucho que el Ejecutivo intente darla por zanjada.

El PP y Ciudadanos cumplen su papel al escrutar a fondo la tesis del presidente. Pero no pueden ignorar que su nivel de exigencia en este caso les será aplicable a ellos en circunstancias similares. Sin ir más lejos, a Pablo Casado para no poner más excusas a la presentación de los trabajos de su polémico máster y a Albert Rivera para exigirle que no vuelva a faltar a la verdad: su currículo -ahora corregido aceleradamente- le presentaba como 'doctorando' en Derecho Constitucional cuando hace años que no lo es.

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