Desatención a la infancia

Desatención a la infancia
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Braulio Gómez
BRAULIO GÓMEZ

El Gobierno vasco presentaba esta semana los resultados de la encuesta sobre el estado de salud de nuestra comunidad. Y volvía a reflejar, igual que hace cinco años, cómo la salud es un privilegio que no está repartido de forma aleatoria en la sociedad. Tu probabilidad de caer enfermo aumenta considerablemente si tus recursos económicos son limitados. La clase social es el mejor predictor de tu salud. Ya sabemos que si naces y vives en un determinado barrio tu esperanza de vida puede llegar a ser diez años menor que los que viven en otra zona de tu ciudad.

La pobreza y la situación de riesgo de exclusión no solo viene acompañada de una mayor exposición a todo tipo de enfermedades sino de un horizonte donde se va difuminando la esperanza de la ascensión social que posibilitaría un cambio en tus condiciones de vida. Según el último Deustobarómetro, el 46% de los vascos cree que los niños que crecen en un entorno de pobreza se convertirán en adultos pobres. Tan solo el 10% de los padres y madres de clase social baja cree que sus hijos mejorarán su posición económica cuando sean mayores.

Buscar mejorar la igualdad de oportunidades en edades tempranas es la mejor manera de cambiar la condena que supone vivir en un entorno donde los recursos económicos y sociales son limitados. Invertir en la primera infancia se ha convertido en la mejor herramienta en la lucha contra la perpetuación de la pobreza. El 84% de la ciudadanía vasca cree que la lucha contra la pobreza infantil debería ser una prioridad en Euskadi. Y la sensibilización con la relevancia del problema lo demuestran un 60% de ciudadanos y ciudadanas que piensan que se trata de un problema muy importante para nuestra comunidad.

La pobreza infantil también se combate con medidas que ayudan a la conciliación familiar como la creación de una red de guarderías públicas de 0 a 3 años o consiguiendo que los permisos de paternidad y maternidad sean equiparables e intransferibles. Medidas que son apoyadas por encima del 80% de la ciudadanía vasca y que son una herramienta eficaz contra la pobreza ya que permiten que las mujeres, sobre todo a las que cuentan con menores recursos y cualificación, puedan continuar en el mercado laboral con la oportunidad de mejorar su carrera.

La intervención a través de las políticas educativas también tiene que tener su continuidad en las escuelas públicas. El 68% de la ciudadanía vasca cree que se debería garantizar que ninguna escuela concentrara a la mayoría del alumnado con menos recursos económicos apoyando claramente la lucha contra la segregación escolar que ha permitido la existencia de colegios guetos que concentran a los más desfavorecidos de las ciudades. La mayoría de la ciudadanía vasca piensa que conseguir un buen contrato o un buen empleo depende más de tus redes de contactos que tu cualificación o tus méritos. La redistribución de los contactos y las redes de influencia es una condición necesaria para poder salir de la pobreza y habría que mejorar y controlar las políticas de admisión de los colegios concertados.

Euskadi es una sociedad relativamente rica y donde los problemas de desigualdad son menos acusados que en otros territorios de nuestro entorno. A pesar de ello, no es inmune a uno de los efectos más devastadores de la crisis económica que es la ruptura del pacto intergeneracional donde los que han salido peor parados han sido niños, niñas y jóvenes. Ha sido con ellos y ellas con quienes se ha cebado especialmente la crisis y quienes han visto aumentar significativamente su probabilidad de no salir nunca de la pobreza o de su mala posición social de cuna.