Curar el cáncer

Avanzamos hacia una medicina que tendrá en cuenta las peculiaridades de cada paciente

Curar el cáncer
FELIP ARIZA
PEDRO L. FERNÁNDEZ RUIZJefe del Servicio de Anatomía Patológica del hospital Germans Trias i PujolProfesor de la Universidad Autónoma de Barcelona

Para ofrecer una reflexión y aventurar la posible evolución de la Medicina en su lucha contra el cáncer es necesario definir con claridad qué significa este término. En terminología médica, un cáncer es una «neoplasia maligna». Se entiende por tal una proliferación y acumulación de células que podría llegar a matar al sujeto dejada a su libre evolución. El cáncer no es una enfermedad, sino multitud de ellas que tienen en común el crecimiento incontrolado en una zona del organismo y que puede acabar destruyendo los tejidos vecinos y extenderse por otros órganos del cuerpo hasta matarlo. Es importante esta idea de que son muchas enfermedades distintas, que pueden afectar a cualquier parte del cuerpo y con comportamientos y respuestas a las terapias muy diferentes, para luego comprender la dificultad de encontrar el tratamiento adecuado a cada tipo y lo improbable de erradicarlo como se ha conseguido con algunas enfermedades infecciosas.

Otra cuestión, casi filosófica, es por qué se origina el cáncer en la naturaleza si va contra el mantenimiento de la vida del individuo. Entramos aquí en terrenos más propios de la Biología evolutiva, pero podría aventurarse que estas enfermedades representarían un método de selección natural para eliminar sujetos con excesivos defectos genéticos o envejecidos. Desde un punto de vista mecanicista basado en la Biología celular, el cáncer surge por anomalías en los genes y su expresión que no han sido diligentemente detectadas ni por las propias células ni por el sistema inmunitario. Esto les confiere una gran capacidad de reproducirse, prolongar su vida y desarrollar mecanismos que les permiten destruir los tejidos próximos y extenderse por los vasos sanguíneos y linfáticos hasta llegar a otros territorios donde crean colonias cada vez más agresivas: las metástasis.

Existe la impresión generalizada de que cada vez hay más casos. Y es cierto. Pero hay que analizar las causas para no caer en el pesimismo ante las estadísticas. Hay más casos porque la población crece a gran ritmo y lo hace no sólo por nuevos nacimientos, sino también por la prolongación de la edad de los adultos que conlleva una mayor facilidad para que se acumulen alteraciones genéticas y se desarrolle la enfermedad. A esto se añade la exposición cada vez mayor a contaminantes ambientales y agentes biológicos cancerígenos. Por otro lado, la mayor concienciación y el desarrollo de campañas detectan muchos casos que hubieran pasado inadvertidos.

La cuestión más importante: ¿podremos curar el cáncer? La respuesta es que ya lo estamos haciendo, en ciertos tipos con casi un 100% de efectividad, como algunos de piel, y con gran éxito en sus formas más iniciales en muchos otros como el de mama, de cuello uterino, de tiroides, de próstata o en los infantiles. Por el contrario, la tasa de curaciones en cánceres avanzados de los órganos anteriores es muy baja, de ahí la importancia de la detección precoz.

Con los limitados pero ya extensos conocimientos que tenemos sobre estas enfermedades existe la impresión de que no se llegará a erradicarlas, sino que ocurrirá algo similar a lo que se ha conseguido con las infecciones: en muchos casos se cura al sujeto de la infección, pero puede padecer nuevos procesos infecciosos por otros gérmenes o convivir con ellos tras su cronificación y su tratamiento con terapias cada vez más efectivas. Es lo que ocurre con el sida. En la dura batalla entre la enfermedad y la ciencia interviene el progreso en el conocimiento del enemigo: cuanto más sabemos de él más posibles armas podemos usar en su contra.

La idea es profundizar en las peculiaridades no ya de cada tipo de cáncer, sino en las de cada paciente, ya que resulta cada vez más evidente que cada tumor o neoplasia es diferente entre dos sujetos aunque afecte al mismo órgano y parezca semejante. Esta 'individualización' permitiría ofrecer un tratamiento personalizado a cada paciente con un incremento significativo de su capacidad curativa. Se basa en la investigación de las intimidades moleculares de cada tumor por medio de sofisticadas técnicas genómicas. Se ha desarrollado así la idea de la medicina de 'precisión', 'personalizada' o 'genómica' que, aunque no son conceptos idénticos, comparten una visión individualizadora de los pacientes.

Las terapias se basarán en medicinas y tecnologías muy caras que requerirán más inversión en Sanidad

Este tipo de medicina basará las terapias en nuevos, muy variados y caros medicamentos y tecnologías que requerirán sustanciales incrementos de inversión en sanidad a corto plazo. No obstante, lo más rentable es evitar que se originen y para ello existen métodos muy económicos y efectivos como rechazar el hábito del tabaco, limitar el consumo de alcohol, llevar una vida físicamente activa y disfrutar de una alimentación basada en la dieta mediterránea. Con estas iniciativas la posibilidad de desarrollar algunos de los cánceres más frecuentes como el de pulmón, laringe y colon se reduce drásticamente.

Queda mucho por recorrer en esta batalla y, aunque siempre existirá el cáncer, es muy probable que en pocos años aprendamos a dominarlo y superar su ominoso significado en la mayoría de los casos.