Conflicto en las aulas

La huelga en la enseñanza concertada exige un redoblado esfuerzo de diálogo, del que no puede desentenderse el Gobierno vasco

Conflicto en las aulas
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La huelga de cuatro días convocada esta semana en la educación concertada de Euskadi visualiza un conflicto larvado desde hace tiempo que sería irresponsable prolongar 'sine die'. El clima de confrontación distorsiona la actividad de un sector al que está confiada la formación de la mitad de los alumnos de la enseñanza obligatoria y cuyo funcionamiento es, por lo tanto, determinante en la preparación de las nuevas generaciones de vascos. Es comprensible que los 9.000 profesores de los centros religiosos y laicos de iniciativa social reivindiquen una mejora de sus condiciones laborales, lastradas por los recortes aplicados por el Gobierno vasco a la financiación de esos colegios durante los años más duros de la crisis, ahora que la recuperación de la economía es una realidad. La patronal se ha declarado dispuesta a atender una parte de sus demandas, pero alega carecer de recursos para satisfacerlos en su totalidad y reclama más recursos a la Administración.

Resulta obligado que los sindicatos y los representantes del sector exploren al máximo los cauces de un diálogo sincero para acercar posturas y alcanzar un acuerdo que restaure la paz social. Ambas partes están emplazadas a redoblar sus esfuerzos de negociación con generosidad y a lograr un punto de encuentro razonable, aunque no colme plenamente sus aspiraciones, en una coyuntura en la que la caída de la natalidad ya ha empezado a traducirse en el cierre de aulas de Infantil y reducirá a corto plazo las nuevas matriculaciones. El Gobierno vasco no puede desentenderse del conflicto, como si fuera completamente ajeno a él, cuando de la financiación que aporta a la red concertada dependen los ingresos básicos de centros que educan a 120.000 vascos. El Ejecutivo es el garante del derecho a una enseñanza de calidad y de que los fondos públicos destinados a tal fin sean suficientes para cumplir ese objetivo. Su inequívoca apuesta por la enseñanza pública, manifestada en una dotación presupuestaria para ese sector que dobla la prevista para la concertada pese a tener un volumen de alumnado similar, no puede obviar las necesidades de esta última red y su importancia estratégica en Euskadi, donde tiene un peso muy superior al de otras comunidades.