Los tuits
No hay que permitir la impunidad de la calumnia porque lo envenena todo
En primer lugar, Miguel Ángel Rodriguez está ahí. Eso no es un secreto. Todo el mundo sabe que Miguel Ángel Rodríguez está ahí. En su ... puesto. Haciendo lo que tiene que hacer. Lo que hace bien. Los periodistas lo saben. Los abogados lo saben. Los políticos, los jueces, lo saben. La gente bien y la chusma plebeya también lo saben. Nadie lo ignora. Cuando, curiosamente, se suponía que trabajaba en un discreto segundo plano. No obstante, debido a la desconcertante ley de la reversibilidad mediática, Miguel Ángel Rodriguez se ha instalado (tal vez sin quererlo y a su pesar) en un primer plano permanente. Yo ahora no hago más que oír hablar de Miguel Ángel Rodriguez en todas partes. En las televisiones. En las radios. En las redes. En el mundo real. Qué hartazgo, Lutxo, viejo amigo. Incluso cuando no está se le ve. O se le intuye de un modo místico. Y eso es una maldición. La maldición del demasiado bueno en su arte.
Me imagino que para él no tiene que ser muy agradable soportar el hecho de que todo el mundo crea saber cómo funciona tu mente. O cómo es tu alma. Hay quien afirma que Miguel Ángel Rodriguez es un genio. Otros, quizá, lo duden. En cualquier caso, nadie osaría poner en duda su talento para la intriga. Por algo será. Habrá quien diga que es un ángel y habrá quien diga que es un demonio, pero nadie te dirá que da puntadas sin hilo. Porque no las da. Si acaso, podría errar por lo contrario. Por dar más puntadas de las necesarias. Con muchos hilos de colores diferentes. Hay gente a la que le chifla el lío, Lutxo, viejo gnomo.
Ahora bien, en segundo lugar, la cuestión no es él. A eso iba. Él hace lo que se le pide. Y lo hace bien. Si no majestuosamente, sí al menos con astucia y provecho para su empresa, le digo. No me negarás que lo que consigue es asombroso, añade Lucho. Y sí, de acuerdo. Tiene razón. Lucho le admira, es obvio. Hay que ver la que ha montado con un simple tuit de nada, exclama como si todo este asunto le divirtiera muchísimo. Y entiendo que sí. que a mucha gente le hará gracia ver la que se ha montado con tan poca cosa. Pero claro, también hay mucha gente que observa todo esto con tristeza. Dejémoslo en tristeza. Hay que tener más cuidado. No hay que permitir la impunidad de la calumnia porque lo envenena todo.
Mensaje de mi banco para que desconfié de algunos tuits: «Si algo te parece raro, probablemente lo sea», me dicen. Los bancos te mandan constantemente el mensaje de que no te fíes de los tuits demasiado tentadores. Cada vez se está poniendo más difícil evitar que nos timen, le digo. Y me suelta: Esperemos que sea para bien.
¿Tienes una suscripción? Inicia sesión