Cerco sobre Trump

Las revelaciones que implican al presidente de EE UU en un posible delito electoral le acorralan en el momento más crítico de su mandato

Cerco sobre Trump
EL CORREO

La Justicia estrecha el cerco sobre Donald Trump y su entorno sin que el incendiario que está al frente de la Casa Blanca responda más que con salidas de tono y provocaciones. Michael Cohen, su antiguo abogado personal, se ha declarado culpable ante el FBI de comprar el silencio de dos mujeres que aseguraron haber mantenido relaciones con el magnate. Según su testimonio bajo juramento, Trump le conminó a cometer ese delito meses antes de las elecciones de 2016 para no ver dañada su campaña. Esa confesión confirma la catadura moral de un presidente de Estados Unidos sin escrúpulos y refuerza los contornos de la alargada sombra de la Justicia que se cierne sobre él por la trama rusa y sus derivadas.

La previsible respuesta de Trump a golpe de tuit, en la que acusó a su hombre de confianza durante largos años de inventarse «historias» en busca de un trato de favor por parte de los tribunales, no oculta la cada vez más insostenible situación de un presidente bajo permanente sospecha, indigno de ocupar tal responsabilidad y acorralado en el momento más crítico de su mandato. Ni le exime de la posibilidad de tener que rendir cuentas ante la Justicia por un delito electoral. La condena por fraude bancario y fiscal, entre otros cargos, a quien fuera su jefe de campaña, Paul Manafort, se suma al rosario de escándalos alrededor del presidente.

Causa sorpresa que, pese a la atroz novela por entregas en la que ha derivado su mandato, las encuestas no prevean ningún terremoto para el inquilino de la Casa Blanca y el Partido Republicano en las elecciones legislativas parciales del próximo otoño. Y que, visto lo visto, a día de hoy no se vislumbre en las filas demócratas un candidato capaz de derrotarle en 2020. Por inimaginable que resulte, la mayoría social que le aupó al poder por un puñado de votos no reniega de él, y parece a gusto con su tono faltón y machista, su vulgaridad y sus mentiras. De momento, antepone la buena marcha del empleo y de Wall Street, y el gancho de un populismo barato a la decencia y la dignidad de las que carece Trump.

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