Baja velocidad

Pese a las promesas de Fomento, la llegada del TAV a Euskadi en 2023 sigue amenazada por el bloqueo del proyecto en Madrid sin justificaciones sólidas

Baja velocidad
EL CORREO

El tren de alta velocidad es un proyecto estratégico para Euskadi, llamado a mejorar su red de comunicaciones y a impulsar el desarrollo de la economía. Visto con perspectiva histórica, resulta inadmisible que, cuando la mayoría de las grandes ciudades españolas están conectadas desde hace años a través de esta infraestructura, el País Vasco siga todavía a la espera. Más aún que los últimos plazos manejados, que sitúan la llegada del TAV en el todavía lejano 2023, se vean bajo la amenaza de nuevos retrasos por el frenazo imprimido al proyecto desde el Ministerio de Fomento. Esa fecha fue apuntada por los gobiernos de Rajoy y Urkullu en el marco del acuerdo entre el PP y el PNV para aprobar los Presupuestos del Estado del presente año. Pedro Sánchez, que accedió después a La Moncloa gracias al determinante apoyo del nacionalismo vasco, se comprometió con el lehendakari a respetar el pacto sobre el acceso del TAV a las tres capitales vascas, sellado en marzo. Por eso no es de recibo que, tras el relevo en el Ejecutivo central, Fomento haya mantenido en el congelador el proyecto sobre la nueva estación de Bilbao en la que el tren entrará soterrado y continúe sin anunciar la fórmula elegida para que lo haga de esa misma forma en Vitoria. Las dudas «técnicas» alegadas por el ministerio en el primer caso han paralizado la elaboración de los estudios preliminares, que debían estar finalizados este mismo año y ni siquiera han sido iniciados. Poco fundamento debían tener tales dudas, que han intensificado la baja velocidad a la que avanza el TAV, cuando desaparecieron de un plumazo en el encuentro que celebraron ayer en Madrid responsables de las instituciones vascas y de Fomento. El Gobierno socialista ha adoptado la única salida razonable al asumir, por fin, como propio el plan previsto para Bilbao y anunciar el inmediato arranque del estudio informativo sobre el soterramiento en Vitoria, también bloqueado hasta ahora. El tiempo perdido pone en serio peligro la llegada del TAV a Euskadi en 2023. El ministerio de José Luis Ábalos, que no ha otorgado a este proyecto la prioridad que merece, se comprometió ayer a acelerar al máximo los trámites para cumplir con esa fecha, lo que en teoría encarrila una situación de todo punto inexplicable. Es de esperar que su anuncio no sea una mera treta para amarrar el apoyo del PNV a los Presupuestos de Sánchez, olvidarse después y volcarse con las infraestructuras de otras comunidades.