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Micky: «Son muchas cosas las que me unen a Elvis Presley»

El simpático cantante eternamente yeyé, figura intergeneracional y transversal, actor de cine, participante en Eurovisión'77 con 'Enséñame a cantar', rocker de goma y vocalista de una ristra de hits instalados en la memoria colectiva como 'Bye bye fraulien' y 'El chico de la armónica', lanza su «penúltimo» disco: 'Desmontando a Micky'

Miguel Ángel Carreño Schmelter, un dandy a sus 73 años. /Sergio Albert
Miguel Ángel Carreño Schmelter, un dandy a sus 73 años. / Sergio Albert
Óscar Cubillo
ÓSCAR CUBILLO

Miguel Ángel Carreño Schmelter (Madrid, 20 de octubre de 1943), o sea el incorregible Micky, regresa con nuevo trabajo. El empático actor, de cuya última actuación podemos disfrutar en el estupendo corto 'Los Bermejo', fue durante los 60 líder de los yeyés Micky y Los Tonys, desde los 70 artista en solitario y en los últimos tiempos profesional de trayectorias paralelas. Le hemos escuchado en playback en fiestas y en festivales se presenta con la banda Los Colosos Del Ritmo compuesta por los madrileños The Imperial Surfers y Los Imposibles. Acaba de editar 'Desmontando a Micky', un listado para todos los públicos, para oídos abiertos, con pop italiano, mediterráneo y afrancesado, garaje rebajado, rock and roll levemente retro que no nostálgico, y guiños al Elvis palúdico y a los cantantes melódicos. Venga, que Micky nos ponga en canción.

- ¿Dónde vives habitualmente? ¿En Alicante?

- Sí. Estoy en Cabo Roig, en el paraíso. Me gusta esto porque veo el mar, el sol y el arroz casi todos los días. Esto no tiene precio y con mi tipazo provoco a las macizas de turno.

- ¿Por qué dices que este 'Desmontando a Micky' es el último disco de tu vida?

- No es el último, sino el penúltimo. La industria discográfica se tambalea y no es cuestión de hacer concesiones a nadie ni a nada. Las musas aparecen cuando menos te lo esperas y, hoy en día, se necesita suerte, energía e inspiración. Ah, y también edad.

- ¿Te sientes viejo? Hablando contigo sobre el disco en los últimos meses se te notaba fatalista, no al final de una etapa, sino más allá. ¡O sea tremendista!

- A medida que te vas haciendo mayor aumenta la responsabilidad, y ponerte detrás de un micrófono para dejar tu huella en los surcos tiene su miga. ¡Queda grabado forever!

- ¿Estás bien de salud? De ánimo lo damos por supuesto, si no, no serías el Micky que idolatramos.

- Yo creo que puedo subirme al escenario y demostrar lo del 'Hombre de Goma' con elasticidad. Me controlo en mi dieta y procuro disfrutar de la vida al máximo. ¡Ya quisieran muchos!

- ¿Mantienes una doble vida… artística? La que correspondería a tus últimos discos, grabados con Jorge de Doctor Explosión, y la de personaje transversal e intergeneracional que canta la de 'Enséñame a cantar' y otras con acompañamiento musical en playback.

- Doble no, ¡cuádruple! Con Los Colosos del Ritmo y Circo Perrotti salgo a desparramar y a dejarme la piel en el escenario. En plan standard, soy un profesional como todos, incluidos los grandes. 'Enséñame a cantar', 'El chico de la armónica', 'Bye Bye froilain' están en el corazón de mucha España. Y la culpa del playback musical no es mía, ¡es del cha-cha-cha!

- En 'Desmontando a Micky', la pieza que da título al álbum, cantas: «ahora entiendo por qué no soy millonario». ¿Por qué no lo eres?

- Si lo supiera, lo sería. No vivo mal, pero tiendo a invitar.

- Ja, ja… ¿Te arrepientes de alguna decisión tomada en tu carrera?

- Creo que he sido coherente con mis errores y aciertos. No me viene a la cabeza nada raro.

Micky, siempre positivo, nunca negativo.
Micky, siempre positivo, nunca negativo.

- Has recorrido el mundo. Hace poco, cuando yo estuve de vacaciones en Malta, me dijiste que ya estuviste ahí en una escala desde Jordania, ¡y que aprovechaste para ver una película de peleas de mods contra rockers! ¿Cuál es el sitio más exótico donde has estado trabajando?

- De estudiante estuve interno en Jamhour, Beirut. Tenía enfrente los cedros del Líbano y cuando volvía a casa de vacaciones sobrevolaba el desierto haciendo escala en Jerusalén. Ahí fue donde inicié mi carrera. Y para exotismo, el lujazo de trabajo cantar en los cruceros por el Mediterráneo, el Adriático y el Báltico. ¡Esta es mi vida!

- Qué vidorra.

De vuelta a España, en Malta es donde vi una película de mods y rockers con mucho rock and roll fondo. Cuando por fin toqué tierra en Valencia me puse a presumir de mis experiencias exóticas. Después vino lo del club Santiago Apóstol y bla, bla, bla...

- Vivías en Amán, Jordania, porque tu padre era diplomático.

- Mis padres vivían ahí porque ese fue el último destino de mi padre como embajador de España. Yo estaba interno en Beirut cursando el bachillerato francés. Al volver a España, me examiné de 4º y de reválida y después me mandaron a Lecaroz, a Elizondo (Navarra), para hacer 5º y 6º y examinarme en Pamplona de la reválida de 6º, pero tú no habías nacido.

- Hum…¿Cuántos idiomas hablas?

- Francés, inglés, un poco de árabe, sobre todo los tacos, algo de alemán y el rock and roll.

- ¿Qué parte del mundo te gustaría visitar?

- Australia me tira mucho. Los Coronas (el grupo de surf instrumental) me han contado maravillas. Además, los canguros y la barrera de coral me atraen. Los maoríes me parecen fascinantes y también que el continente esté muy lejos y en él te puedas perder y desmontar sin que nadie te mire.

- ¿Y cuál no te interesaría visitar aunque te invitaran? ¿Quizá el Ártico que sale en la serie 'The Terror', o un desierto inhóspito, o alguna aldea del Himalaya?

- No me iría en solitario a ninguna isla perdida en el mar. ¡Y por nada del mundo a la isla Perejil!

- Hablemos del disco, 'Desmontando a Micky'. Te ha salido un disco muy egotista, ¿no? O sea con muchas canciones que hablan sobre ti mismo, en primera persona.

- Micky es mi nombre de batalla y va conmigo adonde vaya. Uy, ¡me ha salido sin querer! Yo soy más bien humilde y eso solo se trata de canciones que canto yo.

- ¿Por qué mantienes esta asociación con Jorge Muñoz-Cobo, el líder de Doctor Explosión, y además productor?

- Surgió después de una actuación que realizamos en el festival Actual de Logroño. Fue breve pero explosiva. ¡Salimos hasta en la contraportada de El País! Después, gracias a Miguel Escalada, de Gijón, se gestó el disco 'La cuenta atrás' (Munster Records, 2010) y nos pillamos el tranquillo mutuamente. Mediante la ayuda de la AIE, nos pusimos a trabajar hasta tener en nuestras manos este disco nuevo, 'Desmontando a Micky' (IAE, 2018). Han pasado ocho años y, con tanto viaje a Austin, Jorge domina mucho mejor los mandos de sus máquinas.

- Eso, presenta a los lectores este disco, interésales por 'Desmontando a Micky'.

- Para mí hay dos factores esenciales. Primero, que hay posibilidad de comprarlo en vinilo, lo cual mi gente se lo puede permitir, y segundo, que no lleva relleno. Todo está pensado para volver a la línea de salida. Hay textos buenos, ideas arriesgadas y las estanterías están deseando tenerlo.

- ¿La letra de 'Te llaman bicho raro' es autobiográfica?

- ¡Qué bicho raro es 'Lady Fag', la protagonista de esa canción! Es una destroyer canadiense que arrasó en Nueva York y fue reclamada en Paris, Milán etc. Las noticias me la pusieron en bandeja y mi olfato de ratón guerrero me dijo '¡aquí hay tema!'.

- Y cuando cantas la de 'El déspota' tampoco te estás refiriendo a ti, ¿verdad?

- 'El déspota' es una de mis favoritas del disco junto con 'Todo / Nada'. La letra de 'El déspota' es de Pablo Rivero y solo te puedo decir que me encanta.

- ¿Por qué versionas 'Amor y deudas' de los colombianos Puerto Candelaria?

- Fue una sugerencia de alguien muy cercano a mí. Al principio no lo veíamos claro, pero en cuanto Chus Naves puso las manos en los teclados, nos dimos cuenta que era lo que queríamos. Nos trajimos a Europa el éxito de Puerto Candelaria y la participación de Fee Reega es definitiva. Recuerda que antes de ser autores, fuimos versioneros. Esta canción nos transporta a una película con Walter Matthau, Alberto Sordi y la mafia italiana.

- Oyendo la canción 'Desmontando a Micky', pienso en Elvis. ¿Te gusta?

- ¡Muchísimo! Siento una gran querencia por El Rey. Son muchas cosas las que me unen a 'Pelvis'. Sus contoneos, nuestra versión de 'Sospecha' que puede ser la mejor hecha en España, y el colmo: que se fijara en 'El chico de la armónica' para versionarla él. ¡Lo único que me falta es su tupé!

- 'El chico de la armónica' la cantas también en tu nuevo álbum. ¿Es composición tuya? Lo pregunto por los derechos de autor derivados de la versión de Elvis.

- El tema es completamente de Fernando Arbex: letra y música.

- No me suena que la grabara Elvis, que yo también soy fan suyo. ¿Fernando Arbex no llegó a ningún acuerdo con El Coronel, el manager de Elvis, quizá por el reparto de los derechos de autor?

- Ahí no me meto, porque tanto Fernando como Elvis están muertos. Pero sí te puedo decir que en la Fnac hubo una reunión referente a Elvis a la que acudí únicamente para preguntar si Elvis había grabado una maqueta del 'Chico de la armónica' y un erudito de la mesa de ponentes me dijo que sí. ¡Qué duda tan bonita!

Micky y Los Tonys, animando un local en los años 60.
Micky y Los Tonys, animando un local en los años 60.

- Compones algunas canciones del nuevo disco. ¿Has compuesto regularmente en tu carrera? ¿Podrías vivir de los royalties y derechos de las canciones?

- Suelo componer algo, pero me salen temas demasiado Micky. Huelen a mí por los cuatro poros. ¿Eso es malo? Yo creo que la personalidad debe ser reflejada por escrito y 'por cantado'. Vivir de los royalties (ventas de discos) es casi imposible, y para los derechos de autor ahí están la SGAE, la AIE y la AISGE en el cine que velan por nosotros y alguna vez te dan un sustito muy agradable.

- ¿La eurovisiva 'Enséñame a cantar' la compusiste tú?

- 'Enséñame a cantar' tiene letra y música de mi querido Fernando Arbex.

- ¿Qué canciones has escrito tú?

- Títulos con mucho aire Micky como 'El nudo del zapato', 'La guerra de los carteles', 'Todo / Nada', 'Smirting' y todos los incunables de Los Tonys, como 'La gallina', 'No sé nadar', 'El problema de mis pelos', 'Buribú', 'No comprendo por qué no soy millonario', 'Guau, ladrido del perro cuando ladra', etc. Irónicos ¿verdad?

- Miguel Ríos, Raphael, Loquillo… ¿Qué grandes personajes masculinos destacarías en la escena pop española?

- Fíjate si soy bueno que, de antemano, todos tienen su hueco. Los más movidos me tiran más, y si están en la memoria es por algo. A mí me interesan mucho las voces y admito casi todo menos la desafinación. A veces oigo a gente que tiene un oído en contra del otro, y eso me chirría. Pero hay mucho cantante bueno en España.

- ¿Cómo terminaste como cantante profesional?

- Trabajaba de botones en la aerolínea belga Sabena y por la noche alternaba con Los Tonys en el Hilton de Madrid. Micky y Los Tonys ganábamos un buen sueldo. Cuando decidí dedicarme a lo que más me gustaba, se lo comuniqué a mi director en Sabena y se llevó un disgusto. En casa, mi padre me dijo muy en serio: «Aquí tienes cama y comida, ¡y tú te buscas la vida!».

- ¿La mili te afectó en tu carrera o te libraste?

- Tuvimos la suerte Enrique, Tony y yo de meternos voluntarios en Aviación y caímos en manos del capitán Elorrieta, que era un fan de aquella música y nos ayudó un montón. Tony, el guitarrista, se libró por una especie de exceso de cupo que entonces se llamaba fuerzas sin haber.

- ¡Por eso me libré yo décadas después!

- Enrique estuvo en el cuartel de Quintana, enchufadillo, y yo pasé a la escuela superior del aire chantajeando a todos los suboficiales con los vales de la gasolina. Yo hacía oídos sordos y ellos me firmaban pases de pernocta. Hay que reconocer que la mili no nos afectó demasiado.