Dorian: «En pleno siglo XXI ningún artista debería ser encarcelado por sus versos»

La banda catalana publica 'Justicia Universal', un álbum reivindicativo y creado con calma «en busca del sonido perfecto»

El grupo catalán Dorian./
El grupo catalán Dorian.
Silvia Cantera
SILVIA CANTERA

«La calle se está moviendo». Dorian no ha querido ponerse una venda en los ojos a la hora de componer su último disco. Desde la carátula, 'Justicia universal' ya muestra que no es un trabajo que se limite al amor. Amistad, viajes, denuncia social, situación política, cambio climático... La banda catalana ha elaborado un trabajo con temáticas muy diversas. «Queríamos un título contundente y potente y creíamos que era adecuado para reflejar que están pasando cosas y que tenemos la sensación de que poco a poco vamos caminando hacia un mundo más justo que en siglos pasados», explica Marc Gili, el vocalista de la banda durante la visita que hicieron a Bilbao hace unos días.

- ¿Sentís cierta responsabilidad social por ser músicos conocidos?

- (Marc) No creo que los músicos o los artistas tengan que estar obligados a hablar de asuntos sociales o políticos en sus obras por ser personas públicas. Pero cuando una banda siente la necesidad de expresar según que cosas en sus canciones, si de verdad le sale de dentro, creo que la música es un buen vehículo.

La creación del disco ha sido un proceso «laborioso» que les ha llevado cerca de un año y medio. Eso sí, Belly Hernández, la encargada de piano, teclados y programaciones, reconoce, eso sí, que ha sido «satisfactorio». «Creo que al final se van notando los años que llevamos en esto, y que hemos podido componer con tranquilidad, buscando el sonido perfecto», explica. Trabajaron con la premisa de que hubiera el menor número de pistas posible. «No quisimos sobrecargarlo demasiado. Buscamos que cada arreglo dijera algo concreto en la canción».

Otro de los aspectos que han cambiado en la creación ha sido la composición de las letras. Esta tarea era hasta ahora cosa de Marc, y el resto del grupo se encargaba de rematar el tema con arreglos o algunas melodías. Esta vez, algunos de los temas han nacido de ideas propias de Belly y de Lisandro Montes (guitarra, teclados, programaciones). «Han surgido cosas nuevas que no habrían surgido de otro modo», cuenta ella. Para Marc ha sido «divertido repartir la tarea» y ha supuesto una liberación de la carga de trabajo. «No hay dos personas que fraseen igual un mismo verso, o que toquen igual en el mundo un sintetizador o una guitarra. Y el hecho de poder intercambiar la parte compositiva, no solo arreglística, con Lisando y Belly ha permitido que el disco tenga una paleta de colores y de recursos que no habría tenido si lo hubiese hecho una única persona», celebra el cantante.

- Hablando de crear letras, ¿qué opinión os merece que hayan condenado a raperos como Pablo Hasél y Valtònyc por sus canciones?

- (Marc) En el mundo siempre va a haber fuerzas reactivas. Estamos en un momento con muchas voces que quieren cambios reales en el mundo y en la sociedad. Y en este contexto, se está encarcelando a artistas por sus ideas, por sus versos, de forma exageradamente tendenciosa. Y qué duda cabe que hay fuerzas reactivas que están moviendo hilos para que eso suceda. Están sembrando el miedo para que los artistas se autocensuren y se callen. Ningún artista en pleno siglo XXI debería estar encarcelado por sus ideas ni por sus versos. Es un terrible error hacer eso y realmente condenable.

Sacaron su primer sencillo, 'Solar', hace ya quince años de los que hacen un balance «precioso». Comenzaron «en un sello minúsculo y con un presupuesto de risa», por lo que haber llegado a una posición destacada en el panorama musical les genera «una satisfacción muy grande». Para hacerse a la idea, basta con mirar su agenda. Están preparando una gira por 55 ciudades que les llevará a recorrer diez países.

Y sin perder su identidad. «Mirando nuestra trayectoria -cuenta Marc-, lo que más me enorgullece es que el grupo ha sabido desarrollar su sonido al margen de imposiciones comerciales del mercado. Existe una especie de sello Dorian que imprimimos sobre las cosas que hacemos y hemos logrado ganarnos la vida con la música sin hacer cosas que no hemos querido hacer. Siempre hemos hecho lo que nos ha dado la gana».