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Los millonarios siguen creciendo en España

Ya suman 224.200 y poseen un patrimonio de 653.200 millones de dólares. Ni siquiera la crisis mermó su cifra, y desde 2008 han aumentado un 76%

Amancio Ortega, fundador de Inditex, posee la mayor fortuna de España./EFE
Amancio Ortega, fundador de Inditex, posee la mayor fortuna de España. / EFE
ESTHER GARCÍA LÓPEZ

Convertirse en ultrarricos es la aspiración de millones de españoles, pero conseguirlo está restringido a unos pocos. No obstante, su número crece en España y el año pasado aumentaron un 10,9 por ciento los individuos que disponen de un patrimonio superior al millón de dólares en activos invertibles, excluido el valor de su residencia principal, piezas de coleccionismo, bienes fungibles -que se consumen con el uso- y bienes de consumo duraderos. Tras este incremento, las grandes fortunas en España ya se sitúan en 224.200 individuos, que poseen en total un patrimonio de 653. 200 millones de dólares, según se desprende del Informe Mundial de la Riqueza 2018, elaborado por Capgemini.

Este crecimiento se ha producido, en opinión de Francisco Gómez-Trenor, director general de Mirabaud & Cie en España, debido a que 2017 fue un ejercicio «muy positivo» y «tanto en el ámbito económico como financiero, fue uno de los mejores de la última década y esta circunstancia se refleja en el número de millonarios». Jorge Sanz, consejero delegado de ATL Capital, achaca esta subida a que en 2017 la actividad corporativa de diferentes empresas no cotizadas ha crecido «de forma importante», lo que ha llevado «a empresarios que carecen de fortuna financiera personal a vender su empresa y convertir en dinero el esfuerzo de muchos años».

Otra de las causas la atribuye a que se ha producido un 'efecto riqueza' derivado de la posición bursátil de algunos inversores con posiciones en compañías que han evolucionado positivamente en los mercados cotizados. «Esto les ha llevado a engrosar las filas de 'nuevos ricos'». El último motivo, a su juicio, es que en España, «cada semana aparecen nuevos millonarios debido a juegos de azar como la Lotería Primitiva o el Euromillón».

La crisis como oportunidad

El crecimiento de los ultrarricos se produce desde 2008, cuando se inició la crisis en nuestro país. Desde entonces, se han incrementado un 76 por ciento. Esta progresión se debe a que a los millonarios les ha afectado menos la crisis y a que esta supone «una oportunidad en términos de inversión para todo el que tenga liquidez y capacidad de compra ante fuertes recortes de precios. Los milmillonarios cumplen esos criterios a rajatabla y no suelen desaprovechar momentos de turbación», apunta Carlos de Fuenmayor, director de Negocio Institucional y de Grandes Cuentas de Merchbanc.

Según Jorge Sanz, cuando se produce una crisis «afecta a todo el mundo», pero los millonarios «al disponer de mayores recursos financieros, inmobiliarios y empresariales, se defienden mejor que los más necesitados. Muchos aprovechan para realizar inversiones a precios baratos». No obstante, Francisco Gómez Trenor reconoce que muchas grandes fortunas «han sufrido muchísimo durante la crisis», pero admite que de ella han surgido oportunidades y algunos perfiles con grandes patrimonios «se reinventan, arriesgan y diversifican su negocio o inversiones». Además, «aparecen nuevos modelos de negocio que generan la aparición de grandes patrimonios». Un claro ejemplo de ello, según él, ha sido el auge «espectacular» de las 'startups' en los peores años de la crisis, «que ha hecho emerger grandes fortunas».

La influencia de Amancio Ortega

La aparición de nuevas fortunas el pasado año colocaron a España en el décimo cuarto puesto en el ranking mundial de países en cuanto a población millonaria, por detrás de Corea del Sur y por delante de Rusia, y en el séptimo país en Europa, por detrás de Alemania, Francia, Reino Unido, Suiza, Italia y Países Bajos, y por delante de Noruega, Austria y Suecia. En opinión de Carlos de Fuenmayor, estamos en el lugar que nos corresponde por nuestro PIB y por nuestra limitada producción industrial, y asegura que «podríamos estar algo peor clasificados, pero Amancio Ortega con Inditex nos ha puesto en una situación de relevancia cuando se realizan estas clasificaciones». Gómez-Trenor cree que la capacidad de España en cuanto a generación de riqueza es «superior» a la que se refleja en estos rankings. «Podríamos estar más arriba si seguimos esforzándonos, siempre que no haya cambios regulatorios que generen incertidumbres y aumento de la presión fiscal».

El informe de Capgemini también establece que las rentabilidades globales de las inversiones de las grandes fortunas, es decir, de los activos administrados por las sociedades de gestión patrimonial, crecieron un 27,4 por ciento en 2017, y la renta variable siguió siendo la principal clase de activos en el primer trimestre de 2018, con un 30,9 por ciento de la riqueza financiera de las grandes fortunas, seguida del efectivo y activos líquidos equivalentes, con un 27,2 por ciento, y bienes inmuebles, con un 16,8 por ciento.

Sin embargo, las sólidas rentabilidades obtenidas en 2016 y 2017 no generaron «una satisfacción generalizada» entre las grandes fortunas, señala el informe de Capgemini. Esta insatisfacción se produce, en opinión de Jorge Sanz, porque cuando «das parte de tu fortuna a una sociedad de gestión patrimonial esta, normalmente, es muy prudente con los activos en los que invierte. Hay que recalcar que, dentro de una cartera de inversión, los activos más abundantes suelen ser los de renta fija y los tipos de interés a corto plazo en los últimos años se han mantenido en nivel del cero por ciento y los de largo plazo han caído de precio». Para Carlos de Fuenmayor, así como la distribución de la riqueza es desigual, «no hay cosa mejor distribuida entre los inversores que la insatisfacción con el rendimiento de sus activos». Añade que, en cualquier caso, el afán de mejorar y la insatisfacción razonable suman enteros en cuanto a generar prosperidad privada y pública.

Relación con los gestores

En 2018, solo el 55,5 por ciento de las grandes fortunas del mundo aseguran tener una «muy buena conexión» a nivel personal con sus gestores, a pesar de las importantes rentabilidades obtenidas en los dos últimos años. Respecto a ello, Jorge Sanz considera que la rentabilidad es importante para mantener una buena relación con los clientes, pero «pondera más el buen servicio que prestas. Solo es posible fortalecer la relación con los clientes a largo plazo con un servicio personal, de calidad y constante». Este descontento con los gestores que muestran las estadísticas del informe de Capgemini puede venir del hecho, según Francisco Gómez-Trenor, de que hay grandes fortunas que están trabajando con el área de banca privada de grandes bancos comerciales que obtienen la mayor parte de su negocio de otros tipos y perfiles de clientes. «Para estas entidades, la gestión de grandes patrimonios es minoritaria, no representa una línea de negocio estratégica, de modo que no ofrecen la especialización, el tiempo ni los recursos profesionales del nivel que requiere la gestión de grandes patrimonios».