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Energéticas e inmobiliarias sostienen la Bolsa

Naturgy y Repsol protagonizaron las mayores subidas del Ibex-35 en un flojo primer semestre, seguidas de Colonial y Merlin. Pero fueron dos compañías del Mercado Continuo, las renovables Audax y Solaria, las que más dispararon su cotización

Parque fotovoltaico operado por Solaria en Fuenmayor (La Rioja)./E. C.
Parque fotovoltaico operado por Solaria en Fuenmayor (La Rioja). / E. C.
Jorge Murcia
JORGE MURCIA

Energéticas e inmobiliarias han sido las triunfadoras en un flojo primer semestre de la Bolsa española. Impulsadas por el encarecimiento del petróleo, Naturgy -la antigua Gas Natural Fenosa- y Repsol se anotaron las mayores subidas del Ibex-35 en ese periodo (+17,82% y +17,04% respectivamente), por delante de Colonial (+16,50%) y Merlin (+12,55%), que han sabido aprovechar el renacer del mercado inmobiliario. Pero las empresas que realmente han conseguido romper sus costuras se hayan en el Mercado Continuo. Y aquí vuelven a triunfar las energéticas. En este caso, las buenas perspectivas que se avecinan en el sector de las renovables han disparado la cotización de Audax (+445%) y Solaria (+314%). Les siguen, a considerable distancia, una empresa del sector de la biotecnología (Biosearch, con un +202%) y de la alimentación (Natra, +122%).

«En general el energético ha sido uno de los sectores fuertes, no solo en España. Tiene que ver con la subida del petróleo, que es un indicador para el precio de la energía en general. Pero aparte de estos dos valores, están otras eléctricas que también han tenido un buen comportamiento en general», dice Nicolás López, director de análisis de MG Valores. En su opinión, el contexto de la actual política monetaria también juega a favor de compañías «como las energéticas, que pagan un buen dividendo, que es más o menos atractivo en función de que los tipos de interés estén más o menos bajos». Además, hablamos de dos valores «defensivos» en los que los que muchos inversores se suelen refugiar en épocas de incertidumbre en los mercados como la actual, y en detrimento de valores «más cíclicos que dependen más de la marcha de la economía, como por ejemplo los bancos».

La inercia positiva que ha impulsado a estas dos compañías a lo largo del primer semestre se ha visto además reforzada por la reciente presentación de sus nuevos planes estratégicos -revisión, en el caso de Repsol-. Para Naturgy ha resultado ser un primer tramo del año realmente azaroso. Primero, porque se produjo un cambio de presidencia -llegó Francisco Reynés desde Abertis-, una reordenación de su accionariado con la salida de uno de sus históricos propietarios -precisamente Repsol- y la entrada de fondos de inversión.

La irrupción de estos nuevos accionistas ha impulsado además un giro a la estrategia de la compañía, que dedicará una parte mayor de sus beneficios al reparto de dividendos. Natalia Aguirre, directora de análisis y estrategia de Renta 4, ve «factible» que la compañía cumpla los objetivos presentados en su plan estratégico (entre ellos, aumentar a 1,30 euros el dividendo, que crecerá un 10% medio anual hasta 2020). Pero cree que la actual cotización (que se mueve entre los 22 y 23 euros por acción) «se encuentra en unos niveles un tanto exigentes».

Repsol se adelanta a su plan estratégico

Repsol ha logrado cumplir con dos años de antelación -y ha actualizado- los objetivos de su Plan Estratégico 2016-2020. En opinión de Natalia Aguirre, la compañía comandada por Josu Jon Imaz ha sabido «navegar bien en un entorno de precios bajos». Superados los años en los que el barril de petróleo se movía por debajo de los 50 dólares (actualmente se acerca a los 80 dólares), Repsol ha dado un giro a su estrategia de negocio con la entrada en el mercado eléctrico a través de la generación -compra de centrales de ciclo combinado- e incluso comercialización.

Por su parte, la inmobiliarias como Colonial y Merlín «se han beneficiado del buen momento de precios, especialmente en las grandes ciudades. También el apetito de los grandes fondos de capital riesgo y alguna operación corporativa (como la de Hispania y Axiare) han animado las cotizaciones», considera Ignacio Cantos, director de inversiones y renta variable de ATL Capital. Se trata de dos 'socimis' (Sociedades Cotizadas Anónimas de Inversión en el Mercado Inmobiliario) que se están beneficiando del ciclo positivo en el que se encuentra el sector.

«El mercado está descontando que tras diez años de vacas flacas vendrán otros diez de gordas. Y la inversión en inmuebles es atractiva. Estas compañías se dedican principalmente al negocio patrimonial: compran unos inmuebles, los alquilan, y cada cierto tiempo rotan y los venden. Pero ya no es el negocio de lo que eran antes las inmobiliarias, de la promoción: comprar terrenos y levantar casas», dice Nicolás López.

En el caso de Merlín, pese a no alcanzar la revalorización de Colonial, «ha visto un fuerte repunte en sus ingresos por logística y retail, una diversificación que nos hace ser positivos en valor y ver un importante potencial de revalorización por la fortaleza de la demanda en el sector logístico y la capacidad de mejora en sus tasas de ocupación», añade Natalia Aguirre.

«Las socimis más relevantes de nuestro mercado reflejan la revalorización de sus activos, por el mejor tono del mercado inmobiliario. Colonial se ha visto a su vez beneficiado por la compra de Axiare consolidándose como líder europeo del mercado de oficinas prime de París, Madrid y Barcelona», dice Sara Herrando, subdirectora de análisis y asesoramiento a empresas de Norbolsa.

Las grandes subidas están en el Continuo

Audax Renovables y Solaria, las dos empresas que encabezan el crecimiento de sus cotizaciones tienen varias cosas en común: ambas se dedican a la energía renovable, y son aún empresas pequeñas, «aunque se plantean un crecimiento muy agresivo para los próximos años», sostiene Nicolás López. Han sabido capitalizar el impulso que ha tomado el sector de las renovables. Primero, con la reactivación de las subastas que permitirán volver a instalar parques eólicos y solares -fundamentalmente- tras muchos años de parón. Y en segundo lugar, con la llegada al poder del PSOE, que ha redoblado la apuesta de España por este tipo de energías limpias.

Audax Renovables nació en 2000 y se dedica al desarrollo de las energías renovables, fundamentalmente la eólica. En los seis primeros meses del año ha visto catapultada su cotización desde los 0,44 euros a los 2,40, por lo que su valor en Bolsa alcanzaba en el ecuador del año los 332 millones de euros. La compañía aún presenta unos altos costes fijos y apalancamiento operativo, pero está mejorando sus márgenes de rentabilidad. En el primer trimestre logró un beneficio (+167%) mucho mayor que el de sus ventas (un +6%).

Solaria basa su negocio en la gestión y operación de parques fotovoltaicos. Como Audax, tiene un alto ratio de deuda neta frente al Ebitda (beneficio antes de impuestos, amortizaciones y depreciaciones), de más del 9%. Pero tiene la ventaja de su fuerte presencia internacional, que limita la volatilidad del negocio al que se dedica.

Los analistas creen que la actual cotización en la que se mueven estas compañías se sustenta, más que por otra cosa, en las previsiones de mejora en los próximos meses. «Detrás de estas revalorizaciones siempre hay un argumento, que en este caso es el crecimiento. Se dedican a un negocio aparentemente sencillo, con una rentabilidad del 6-7% anual sobre la inversión, pero si la haces apalancada (un 70-80%) con deuda, esa rentabilidad se te dispara. Y si ves que en los próximos años van a montar un montón de parques solares, eso es lo que justifica esas valoraciones. El tema es si realmente serán capaces», se cuestiona López.